Entonces una mujer llamada Lidia, vendedora de púrpura, de la ciudad de Tiatira,… (Hechos 16:14)

Lidia era toda una empresaria, una mujer de negocios. Era una próspera y exitosa vendedora de púrpura; una sustancia extraída de moluscos y usada como tinta primordialmente para teñir los tejidos. Sobre todo, el oriundo de Tiatira era la base del púrpura real. Su alto costo implica que Lidia era una mujer con cierta solvencia económica.

Adicionalmente, el hecho de poder sostener una casa en Tiatira y otra en Filipos y alojar por “muchos días” (Hch 16:18) en dos ocasiones (Hch 16:15, 40) al equipo misionero de Pablo, que contaba con un número no menor de 4 hermanos, – Pablo, Silas, Timoteo y Lucas – (Hch 15:40-16:3) nos da una idea del tamaño de su casa y la gran capacidad económica con que contaba y que puso inmediatamente a los pies del Señor.

Es interesante que en medio de sus ocupaciones Lidia sacara tiempo para ir cada Sábado a orar junto a otras mujeres, atender a sus invitados y dedicarse a su familia. Más que una ofrenda Pablo da testimonio de como se dio primero a si misma al Señor y luego a ellos (2 Cor 8:1-5), acto que caracterizó a los hermanos de las iglesias de Macedonia en general (2 Cor 8:1).

Si bien su capacidad económica era considerable, sus gastos no eran menos, pues sostener 2 casas, empleados, una familia y hospedar un grupo de misioneros, era cuestión que solo una buena administradora podía sufragar. Ciertamente muchos con igual o menos obligaciones que Lidia, usan esta excusa para no dar de las primicias de todas sus entradas a Dios. No nos cabe duda de que Dios bendice y honra a los que les honran.

Que Dios nos ayude a ser buenas administradoras de los bienes y recursos que nos han sido confiados como buenas mayordomos de Dios, dando a César lo que es de César, y a Dios lo que es de Dios (Lc 20:25). Sobre todo que como Lidia, “según el don que cada una hemos recibido, lo ministremos a otros, como buenas administradoras de la multiforme gracia de Dios” (1 Pd 4:10).

Oración: Padre, gracias por el privilegio de ser empresarias de nuestro negocio; nuestro hogar, y poco o mucho de nuestros recursos. Ayúdanos a administrar bien para que todo en lo que pusiéremos nuestras manos sea bendecido. Ayúdanos también a ser dadivosas para darte no de nuestros recursos, sinoconforme a la medida en que Tú nos bendices. En el nombre de Jesús, Amén.

Alabanza Sugerida: Con Manos Vacías, JAR – http://www.youtube.com/watch?v=f8Uq0ciD5oc