No os olvidéis de la hospitalidad, porque por ella algunos, sin saberlo, hospedaron ángeles. (Hebreos 13:2)

Por la insistencia de Lot según nos relata Génesis 19:2-3, este sin saberlo, hospedó ángeles. Y este fue también el caso de Lidia. De esta dice Hechos 16:15 “Y cuando fue bautizada, y su familia, nos rogó diciendo: Si habéis juzgado que yo sea fiel al Señor, entrad en mi casa, y posad. Y nos obligó a quedarnos”.

¡Qué bueno es sentirnos acogidos y amados cuando estamos fuera de nuestro hogar y ámbito regular! Lidia no aceptó un no por respuesta. Hechos 16:15 dice que ella les “rogó y obligó” a quedarse, del mismo modo que dice Génesis 19:3 que: “Lot “porfió” con ellos mucho y fueron con él, y entraron en su casa”.

Gloria sea a Dios por la insistencia de Lidia, ya que su hospitalidad dio origen al punto de reunión y establecimiento de la primera iglesia en Europa.

El don de la hospitalidad tiene la virtud de que es insistente y no se rinde hasta bendecir al viajero pues el mayor gozo del que lo posee es honrar y servir a sus visitas. Así también, el don de la hospitalidad tiene la fortuna de bendecir al extranjero, como es el deseo de Dios, el  cual ordenó repetidamente que el extranjero fuera tratado con benevolencia (Deuteronomio 10:18-19), y el Salmo 146:9a dice que: “Jehová guarda a los extranjeros”. Como tales Dios guardó mucho al pueblo de Israel y nos guarda a nosotras, ciudadanas del cielo y peregrinas y extranjeras en este mundo, brindándonos cuidado y un hogar entretanto que vamos al Celestial.

Que el Señor avive el don de la hospitalidad en nuestras vidas y nos ayude a ser un oasis en el desierto para el viajero. Sin saberlo, podríamos estar hospedando ángeles.

Oración: Señor, gracias por Tus mensajeros, que nos visitan y bendicen con sus vidas. Que las puertas de mi casa y corazón siempre estén abiertas para ellos. En el nombre de Jesús, Amén.

Alabanza Sugerida: Por Un Momento, JAR – http://www.youtube.com/watch?v=ciQoLK4nMiM