Y cuando fue bautizada, y su familia, nos rogó diciendo: Se habéis juzgado que yo sea fiel al Señor, entrad en mi casa, y posad. Y nos obligó a quedarnos. (Hechos 16:15)

El corazón de Lidia quedó cautivado desde el momento en que Pablo le predicó por primera vez el evangelio de salvación. Las palabras del evangelio fueron notas melodiosas a su oído atento. Ciertamente se confirma que: la fe es por el oír, y el oír, por la Palabra de Dios (Romanos 10:17).

El evangelio se hizo preso del corazón de Lidia, haciéndose evidente inmediatamente en sus acciones y por ella, su familia. Su corazón implica la totalidad de su ser; su vida, casa, finanzas y familia. Hechos 16:15 nos sugiere que paso seguido se bautizó, y no solo ella sino “toda” su familia.

Pablo enfatiza en Hechos 16:15 que Lidia le “rogó y obligó” a quedarse en su casa. Esto a su vez implica una serie de atenciones y gastos por conducto de estos 4 misioneros – Pablo, Silas, Timoteo y Lucas – en comida. Ella lo puso todo a los pies de Cristo. La evidencia de un corazón cautivado; rebosante de agradecimiento y alegría por la labor de estos hombres de Dios y su salvación.

¿Qué cosas han cautivado tu corazón? ¿Estás agradecida de tu salvación? ¿Cómo lo demuestras? Dios nos guie a vivir eternamente agradecidas y cautivadas por su Palabra y presencia.

Oración: Padre, gracias por cautivar nuestro corazón con Tu Palabra, amor y salvación. Gracias por permitirnos usar nuestro negocio, hogar, y poco o mucho nuestros recursos para tu gloria y bendicion de tu obra. Ayúdanos a administrar bien para que atraves de ellos podamos bendecir a otros y mostrar nuestro agradecimiento. Ayúdanos también a ser dadivosas, dándote no de nuestros recursos, sino conforme a la medida en que Tú nos bendices. En el nombre de Jesús, Amén.

Alabanza Sugerida: Vine a Darte, RCrooke – http://www.youtube.com/watch?v=dlHCx9l26wg