.., Y con voluntad trabaja con sus manos… (Proverbios 31:13b)

El trabajo dignifica al hombre. En la creación, antes que una mujer le fue dado a Adán un trabajo. No implica esto que sea más importante el trabajo que su familia, sino el medio por el cual bendecirla como buen proveedor.

Tomando en cuenta las comodidades y el estado perfecto de todas las cosas en el Edén, podemos deducir que el trabajo de Adán consistía en el mantenimiento del orden de su hogar y la gloria de Dios en él, su mujer, y la obediencia de ambos a Dios.

De igual manera cuando una mujer a semejanza de la virtuosa trabaja en pro de los integrantes de su casa, procurando que estén bien atendidos y que ella no descuide su obediencia y relación personal con Dios y su marido, cosechará buenos frutos.

Ya Adán falló una vez al no cuidar su hogar, y Eva en no tomar en cuenta la instrucción de su esposo, desobedeciendo a Dios. Esto echó a perder su relación con Dios, su matrimonio y su hogar caracterizado luego por alta tensión.

No obstante, ejemplo tenemos en la virtuosa, de que el hogar puede ser el reflejo del huerto inicial cuando trabajamos para mantener en él, el orden establecido por Dios, la sujeción al marido y la buena y atenta crianza de los hijos.

Como la mujer virtuosa trabajemos con nuestras manos sabiendo que a su tiempo segaremos si no desmayamos.

Oración: Señor, gracias porque a pesar de nuestra caída, Tú nos has vuelto a confiar un huerto para que con nuestro trabajo levantemos familias dignas de Tí y de la sociedad. Ayúdanos en medio de fuerzas y corrientes contrarias al trabajo que en él realizamos. En el nombre de Jesús, Amén.

Alabanza Sugerida: Mi Trabajo Es Creer, MYaroide – http://www.youtube.com/watch?v=hJDGlwFhRuA

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