Según Steven Pressfield, la Resistencia Interna tiene cuatro características y propiedades.

Dentro de sus características se encuentran que la misma no se puede:

  1. Ver
  2. Oler
  3. Tocar
  4. Escuchar

Sin embargo, se puede sentir como un campo magnético que te atrae e impide hacer lo que debes. Es una fuerza negativa que nos sujeta y neutraliza logrando que rindamos nuestra voluntad de luchar.

Dentro de las propiedades encontramos que es una fuerza:

  1. Invisible: Es como el viento, no lo vemos pero lo sentimos.
  2. Interna: Existe en nuestra mente. Es una idea que nos formamos.
  3. Insidiosa: Se opone a todo lo bueno y resiste nuestro potencial de obedecer a Dios.
  4. Infalible: Su método no cambia; nos enfocará en lo que menos conviene.

¿No te parece todo esto a la descripcion de Satán y su manera de obrar? Pues tal como al ejército enemigo, para vencer la Resistencia primeramente debemos conocer sus estrategias a fin de poderle aplicar las medidas contrarias.

Las estrategias de la Resistencia son tres:

  1. Temor
  2. Incertidumbre
  3. Duda

1. EL TEMOR nos lleva a la procrastinación.

  • Medida: Empieza. Arranca, ¡Adelante!

No pospongas más. Estaremos dudando HASTA que demos el primer paso y comencemos. Si Dios te ha llamado y confirmado la visión, los recursos aparecerán en el camino. Dios se hará de Provisión (Gn 22:7-8). ¡Él es Jehová-Jireh!

2. LA INCERTIDUMBRE nos distrae y hace cuestionarnos a mitad del camino.

  • Medida: Enfócate, Sigue ¡Prosigue la Meta!

La incertidumbre es la antesala de la certidumbre así que no te detengas. Pablo proseguía la meta, y tú tal como Jesús, por el gozo puesto delante soporta las aflicciones (Heb 12:2-3).

3. LA DUDA nos lleva a rendirnos, a dejarlo todo.

  • Medida: No tires la toalla  ni cuelgues los tenis ¡Termina!

La Resistencia es parte de la vida y esencial para nuestra transformación (2 Cor 10:4-6). Pero los vientos contrarios fortalecen nuestras alas para que luego podamos remontarnos a nuevas alturas.

Lo más importante del proceso no es lo que estás haciendo, sino en quien te estás convirtiendopara la Gloria de Dios.