¿Cuántas veces has soñado, hecho planes o propuesto algo que ni empezaste? ¿Cuántas veces has dejado metas, resoluciones y proyectos sin terminar? ¿Cuántas veces te has rendido a esa voz interior que te dice: total… olvídalo? Afortunadamente no padeces de ningún síndrome. Lo que te sucede se llama RESISTENCIA.

La Resistencia es la enemiga del progreso. Steven Pressfield la define como: “una fuerza invisible y destructiva que se opone cada vez que tratas de hacer algo significativo, o cuando tratas de mejorar cualquier área de tu vida”. La Biblia por su parte la asocia con la palabra “oponer” o “en contra”.

Existe Resistencia Interna y Externa, siendo la interna la peor de todas, pues procede de nuestros propios pensamientos.

La Resistencia Interna es aquella “cosa” que:

  • Te hace quedarte en la cama cuando debes levantarte
  • Te hace retrasarte cuando debes llegar temprano al trabajo
  • Te hace enfocarte en un comentario negativo en lugar del 99% positivo
  • Te hace quedarte en casa en vez de visitar un lugar porque hay personas que no conoces
  • Te impide tomarte los medicamentos que son buenos para tu salud
  • Te impide ir al gimnasio o aguantar la boca para bajar de peso
  • Te hace guardar rencor y enojo cuando debes perdonar
  • Te distrae para que no hagas lo de mayor prioridad
  • Te da sueño cuando empiezas a leer la Biblia
  • Te hace estar de brazos caídos y rodillas paralizadas cuando debes luchar
  • Te hace pensar que no vale la pena
  • Te impide humillarte para que Dios te exalte

Esto se hace especialmente notorio cuando empiezas o quieres empezar un proyecto nuevo por insignificante que parezca. Como el enemigo no cambia su estrategia ni sus formas, él tampoco quiere que tú y yo cambiemos y mejoremos. Luego, no solo recibirás la Resistencia Interna, sino que hará su magistral aparición en la escena, la Resistencia Externa.

Cuando mas emocionada estés y compartas tus ideas, proyectos o logros, no faltarán quienes te cuestionen, critiquen, desanimen, dejen sola y no crean en tí. Esto puede ser motivado por la falta de visión, porque prefieren las formas y métodos de siempre, envidia, o por el temor que sienten las personas frente a la idea de todo lo que involucra emprender algo nuevo y desconocido por miedo al fracaso, o por la demanda de atención, tiempo, trabajo y recursos que tu proyecto requerirá.

Puesto que todas necesitamos una dosis sana de orientación y aprobación de los demás, Satanás los utilizará como armas sutiles para neutralizarte, desviarte de tus propósitos y tronchar tus sueños. Por ello, la mayoría de las veces la Resistencia Externa procederá de quienes más nos afectan e influencia tienen sobre nosotras: amigas, familiares, hermanos en la fe, colegas y aun compañeras de ministerio. Si no somos cuidadosas, puede que se tronchen tanto nuestros sueños como nuestras relaciones por sus comentarios y/o falta de apoyo.

Es tan importante cultivar una relación íntima con Dios, al tiempo que tener 2 ó 3 amigas afines a nosotras con las que podamos evaluar y orar por nuestros proyectos, y que las mismas estén dispuestas a darnos su soporte. Si piensas que algún proyecto o idea que tienes en mente viene de Dios, pídele confirmación y espera su respuesta antes de seguir. Si ya él te lo ha confirmado, el que te llamó también te afirmará. Pero sobre todo, lo primero que tienes que hacer es vencer a tus propios gigantes mediante la obediencia a la Palabra de Dios.

¿Te resultan familiares las formas de resistencia arriba descritas? ¿Qué resistencia estas enfrentando tú o necesitas vencer hoy?

Continuará…