El hombre bueno, del buen tesoro de su corazón saca lo bueno; y el hombre malo, del mal tesoro de su corazón saca lo malo; porque de la abundancia del corazón habla la boca. (Lucas 6:45)

Que de la abundancia del corazón habla la boca, queda claro en el Cántico de María o Magníficat, de Lc 1:46-55. Este cántico revela mucho acerca de su persona y queda en evidencia la condición y nivel espiritual  de su vida.

De sus labios brotó un cántico majestuoso lleno de agradecimiento y profunda teología, lo que denota que pasaba mucho tiempo en comunión con Dios y el estudio de la Escritura. Pero este cántico es aun más notorio, dada la situación difícil y “embarazosa” que estaba viviendo María. Sin embargo, estaba saturado de la abundancia de su corazón: Escritura, gozo y agradecimiento a Dios.

Una de las cosas más sorprendentes de María es que lejos de estresarse y ocuparse en su situación personal, con sus palabras traslada su atención y la nuestra hacia lo que implicaba para su pueblo Israel, su estado “embarazoso”.  Su pensamiento está ocupado con las bendiciones que su embarazo conllevaba para Israel. ¡Verdaderamente Increíble!

Amadas, al abrir nuestra boca revelamos mucho más de lo que pensamos. Ya que nuestra boca habla de la abundancia de nuestro corazón, nos conviene entonces, atesorar en nuestros corazones la bendita Palabra de Dios, pues en el momento de la dificultad ella nos ministrará, fortalecerá y hará que nuestros labios honren a Dios.

Oración: Amado Señor y Dios, gracias porque Tú Palabra es manantial de vida que refresca mi alma. Que pueda yo atesorarla como María, y que al hablar, mis palabras denoten que he estado en comunión contigo. En el nombre de Jesús, Amén. 

Alabanza Sugerida: Lluvia de Dios, BLEST – http://www.youtube.com/watch?v=Q3nQhbvySiY