“Tan pronto empiezas a ver la mano de Dios en tu vida, sabrás que su trabajo en ti y a través de ti ha sido hecho a la medida,  justamente adaptado a ti.  Su diseño para tu vida junta todas las hebras del hilo de tu existencia para formar una magnífica obra de arte.  Cada hebra de hilo es importante y tiene un propósito específico.”  (The Grand WeaverRavi Zacharias Ravi Zacharias)

Nuestra vida se puede comparar a una especie de fino atuendo que Dios, como experto tejedor ha ido formando.  El haberme convertido en esposa de un pastor ha sido uno de estos eventos que Dios ha orquestado dentro de su propósito para mi vida. En esta serie de escritos quisiera contarte mi aventura, pretendiendo derribar ciertos mitos y conceptos erróneos sobre cómo debe actuar la esposa del pastor. Créeme que ¡hay muchos!  Así que aunque no los pueda abarcar todos, por lo menos, trataré de poner la realidad en perspectiva con lo que Dios realmente espera de nosotras.

Años atrás, oraba por un esposo, pero no quería que fuese Pastor,  Ministro o Líder principal de congregación alguna.  ¡Me aterraba la idea de que mi esposo fuese uno con ese trabajo!  Temía perder mi propia identidad. Me inundaba la inseguridad y el temor ante la posible inestabilidad financiera.  Pensaba que perdería mi propia individualidad,  ¡tenía miedo de estar bajo la mirilla de toda una congregación!  En fin, todo lo negativo que pudiese rodear al título, lo quería lejos de mí.

Sin embargo,  Dios NO concedió mi petición… NO me dió lo que quería –¡para variar! – Pero como El es bueno todo el tiempo y en gran manera, me ha dado lo que me conviene y se ajusta a sus propósitos.  Sucede que estoy ¡sumamente felíz! Entiendo que cada denominación tiene un gobierno y estructura diferentes, pero sin ánimos de crítica o herir sensibilidades, quisiera destacar algunas de estas  falsas concepciones acerca de la esposa del Pastor.

MITO NO. 1 – La esposa del pastor debe ser llamada “Pastora” y ser la segunda en mando en la congregación.

El cargo de “Pastor” o “Pastora” es inexistente en la Iglesia Primitiva.  Se habla de ancianos, ancianas, diáconos, diaconisas, colaboradores, compañeros de misiones.  En ningún lugar de la Biblia se asume o indica que cuando el líder espiritual de una congregación tenga una esposa, ésta asume el rol de sustituta o segunda en el cargo.

Sí se mencionan en La Biblia algunos nombres de posibles esposas de líderes, como en la carta de Pablo a Filemón 1:2 y a la amada hermana Apia, y a Arquipo nuestro compañero de milicia, y a la iglesia que está en tu casa”.  Dado el motivo principal de esta carta, se asume que Apia era la esposa de Filemón, y encargada de todo asunto doméstico. Al tener la iglesiaen su casa, Pablo pues claramente da a entender que era una colaboradora más junto a su esposo.  Nueva vez quiero destacar que el hecho de que en una estructura eclesiástica exista esta jerarquía, no hace de esto una ley – mucho menos un mandato Bíblico.

MITO NO. 2 – La esposa del pastor debe ser líder o encargada de un ministerio dentro de congregación.

Por favor,  ¡no me tires las piedras!  lee el título nueva vez… no estoy hablando de participar o formar parte,  estoy hablando de encabezarlo. ¡La situación de cada llamado pastoral es muy diferente!  Para que esta postura no sea malinterpretada, aquí me pongo de ejemplo: Cuando tres años atrás fue llamado mi esposo a pastorear en nuestra actual congregación, nos encontramos con un número limitado de miembros con una estructura y gobierno claramente definidos.  El espacio femenino de liderazgo estaba ya ocupado. No había – ni hay aún – necesidad alguna en “abrir” nuevos espacios de “gobiernos” bajo lo que yo pueda encajar.  No hay necesidad de que la Esposa del Pastor tome las riendas de nada… ¡por lo menos por ahora! Peor aún… está el hecho de que el número reducido de miembros que encontramos al llegar – el cual con la Gracia de Dios ha crecido de forma considerable – son el resultado de una gran división, que a pesar de haber sucedido muchos años atrás, ha perdurado en la mente de muchos de quienes la sobrevivieron.

Ahora, si te pidiera adivinar quién fue el principal agente causante de aquella división, creo que ganarías el concurso, porque fue justamente,  ¡Sí! – La esposa del Pastor – ¿Qué te parece? Si quieres saber lo que sigue, mantente conectada… y si quieres comentar o compartir tu situación u opinión, ¡adelante! queremos escuchar de ti.

Nos vemos en la segunda parte… Selah