En muchos casos, la identidad de la esposa del pastor está rigurosamente determinada por los límites que se le imponen desde el exterior. (Para la Esposa del Pastor con Amor – varias autoras – Editorial Mundo Hispano)

En la entrega anterior hablábamos de la idea preconcebida de que la esposa del pastor debe liderar ministerios. Me voy a expandir en este último mito dado el gran interés que mostraron ustedes, nuestras lectoras. ¡Gracias a todos por sus comentarios en nuestra página de FB! Todo sea para Gloria de Dios.

Termino pues con esta parte de mi historia. Me encuentro en medio de una congregación anglosajona con una estructura diferente a lo que estuve acostumbrada  por años. A pesar de que manejo perfectamente el idioma Inglés, el “choque cultural” siempre ha estado latente. He tenido que cambiar mis actitudes y reprogramar mi forma de pensar en muchas situaciones: Desde cómo se debe recoger la ofrenda, hasta la manera en que se estructura un servicio.

Me he tenido que ganar “a pulso” la confianza y aceptación de los congregantes y he sido más colaboradora y asistente tras bastidores, que líder. Mi silencio y recogimiento me han llevado por buen camino, – hasta ahora – me he convertido en aquel jugador que espera en el banco hasta ser llamado cuando se necesita un suplente.  Si crees que ha sido fácil para mí, te confesaré que no. Quienes me conocen desde siempre saben muuuuy bien que ¡ese no es mi típico yo!

En nuestra iglesia se presentó la necesidad de dividir el grupo de Escuela Dominical y semanas atrás se empezó a buscar una maestra para los más pequeños. Cuando le dije a mi esposo que me gustaría hacer eso, el me pidió que esperara, (¡Grrrrr!) pues la idea era desarrollar e incentivar el liderazgo entre la congregación. Una hermana que no tiene mucho tiempo asistiendo, pero que ha testimoniado cómo Dios ha cambiado su vida, se ofreció. Entonces, en lugar de pretender ser su “mentora”,  mucho menos la “encargada”, me ofrecí a ser su asistente y suplente cuando fuera necesario.

Pensemos cuántas veces encasillamos ministerios, cargos y formas dentro de nuestra limitada visión sobre cómo y cuándo deben ser las cosas. Por años hemos convertido tradiciones y costumbres en preceptos y principios Bíblicos. No todas las esposas de pastores tienen que encabezar ministerios femeninos o ser maestras de Escuela Dominical de niños o jovencitas. De ser así, asumimos que TODAS  las congregaciones han de tener la misma cantidad de miembros, y unidades demográficas similares. Tenemos el estereotipo de la esposa del pastor como aquella joven mujer dedicada a la crianza de niños o como la señora que toca el piano de la iglesia que es a la vez la “presidenta del Grupo de Damas”.

¡Cuán importante es conocer todo el Consejo de Dios, el cual trasciende idiomas, culturas y fronteras.

La Palabra nos manda a hacer “Maestras del Bien” como una actitud en nuestra vida diaria y no como un cargo dentro de una congregación. Esto es a TODAS, no sólo a la esposa del pastor: A las ancianas, enséñales que sean reverentes en su conducta, y no calumniadoras ni adictas al mucho vino. Deben enseñar lo bueno  y aconsejar a las jóvenes a amar a sus esposos y a sus hijos,   a ser sensatas y puras, cuidadosas del hogar, bondadosas y sumisas a sus esposos, para que no se hable mal de la palabra de Dios(Tito 2: 3-5).

Me dirás: “¿Y acaso Dios no nos ha dado dones para ser puestos en práctica en la congregación?” Como tarea te podría encomendar leer todo el Capítulo de 1ra Corintios 12, pero quisiera enfatizar en el siguiente versículo: Todo esto lo hace un mismo y único Espíritu, quien reparte a cada uno según él lo determina.

Ah… ¿entonces, no debemos procurar ejercer nuestros dones? No es lo que quiero decir. Me refiero a que el Espíritu también determina el momento y el medio oportuno en el cual se deben ejercitar tales dones. También entonces preguntémonos… ¿toda esposa de pastor tiene el don de la enseñanza? En lo que me contesto yo misma esta pregunta, recuerdo este verso: “Y todo lo que te venga a la mano, hazlo con todo empeño; porque en el sepulcro, adonde te diriges, no hay trabajo ni planes ni conocimiento ni sabiduría” (Eclesiastés 9:10).

Seguiremos en una tercera entrega. Sin embargo, derivado de lo anterior consideraremos el siguiente paradigma dejando el título para crear una especie de “suspenso”… y por supuesto esperando sus opiniones y comentarios. A ver qué piensas de este:

MITO NO. 4 – La esposa del pastor no debe tener un trabajo secular.

¡Mantente conectada!.. ¡Nos vemos en la próxima!

Selah