Recientemente se ha desatado una ola de opiniones, críticas y comentarios tanto en el medio secular como cristiano debido al estreno de la película “50 Sombras de Grey” basada en el libro del mismo nombre cuyas ventas sobrepasaron los 100 millones de copias en todo el mundo y fue traducido a más de 52 idiomas en un espacio de 3 años.

A pesar de que en el Reino Unido la crítica literaria no fue del todo favorable calificándolo algunos como “mal escrito” o de “pobre literatura” fue el libro que se vendió más rápido de todos los tiempos.

No obstante la película tener escasos días de haberse estrenado, sus récords no tienen nada que envidiarle a aquellos del libro; a continuación solo por citar algunos, tenemos:

  1. Película más taquillera en el fin de semana del Día del Presidente en Estados Unidos;
  2. Entre los estrenos más concurridos de películas clasificadas como de contenido adulto de todos los tiempos;
  3. Más de 80 millones de dólares en ventas en un período de 3 días, anticipándose que en 4 días alcanzaría los 90 millones;
  4. Mayor venta de taquillas de un estreno en febrero;
  5. Mayor venta de taquillas de un estreno en que la directora es una mujer.

¿Cuál ha sido la población de mayor audiencia? Tristemente, las mujeres. Un 68%.  ¡Así es! las mujeres encabezamos la lista en la audiencia que ha asistido a exponerse a escenas que hasta los medios no cristianos han considerado más que eróticas, de contenido explícitamente sexual y que inclusive pudieran tipificar delitos sancionados por las leyes penales que castigan la violencia doméstica.

Es innegable la influencia de la mujer en la familia y en la sociedad. Y como dijo el autor de Eclesiastés “no hay nada nuevo debajo del sol”, la historia se repite, y nuevamente la mujer está viendo, escuchando y creyendo mentiras que la esclavizan. La historia de Eva se repite; esta vez, no en el jardín del Edén sino en las salas de cine de todo el mundo. La serpiente sigue siendo la misma, solo ha cambiado de escenario.

Mujeres de diferentes edades, estado civil y trasfondos se han dado cita -en grupos o de manera individual- a llenar sus mentes y corazones con imágenes que reverberarán en sus mentes y cuyas consecuencias no se harán esperar, pues, como bien nos advierte el libro de Proverbios 4:23 sobre todo debemos guardar nuestro corazón porque de él manan los manantiales de la vida. Lamentablemente hasta mujeres que han sido expuestas a las verdades de Su Palabra se ha apersonado movidas por un supuesto interés de ver cómo “el trauma” del protagonista le ha ocasionado sus conductas disfuncionales. Un reflejo de que vivimos en la época donde el pecado se excusa con los traumas.  Y ese es el anzuelo para morder la manzana; como dijo Andrew Murray que el gran poder del pecado es que nos ciega para que no veamos su verdadero carácter.

¿Por qué enfatizamos que la mayor audiencia de esta película esté compuesta por mujeres? Veamos lo que John Adams, el segundo presidente de los Estados Unidos consideraba sobre la influencia de la mujer en la sociedad:

“De todo lo que he leído sobre lo que gobierna la vida y las costumbres de un país, he llegado a esta conclusión: que el comportamiento de las mujeres es el barómetro más infalible para medir el grado de moralidad y virtud de  una nación.  Los judíos, los griegos, los romanos, los suizos, los holandeses, todos perdieron su espíritu público y sus formas republicanas de gobierno cuando perdieron la modestia y las virtudes domésticas de sus mujeres.”

¿Te das cuenta del engaño? ¿Puedes anticipar el impacto por el hecho de que estos millones de mujeres se hayan expuesto a la lectura de estos libros y a las imágenes en el cine?

¿Podemos ver el contraste entre el rechazo al diseño de Dios para la mujer y la sumisión versus la atracción hacia el dominio abusivo que presenta el libro?

En su libro “Por Diseño”, la autora Susan Hunt nos introduce a “las ayudadoras en acción”, quienes fueron impulsadas por su amor a Jesús, a negarse a guardar silencio; entre ellas, Wendelmuta Klaus, condenada a muerte por no renunciar a su fe y no aceptar quedarse callada; según la autora, las últimas palabras de esta mártir cristiana a una amiga, deben seguir resonando para nosotras hoy“No puedo guardar silencio, querida hermana, no puedo guardar silencio”.

¿Y tú, querida hermana? ¿Vas a guardar silencio? ¿Dejarás que tus amigas, compañeras de trabajo, familiares se expongan a estas mentiras que “ensombrecerán” sus almas?

¡No podemos guardar silencio porque tú y yo tenemos la respuesta que esas millones de mujeres que se han lanzado a las salas de cine están buscando! La respuesta es Una Persona, y ciertamente no es Christian Grey ni ningún otro hombre podrá saciar el vacío de sus almas.

Ellas necesitan escuchar nuestras voces alzarse para conducirlas al Único que puede darles“vida y vida en abundancia” (Juan 10:10).

Por: Isabel Andrickson