“Bendito sea Dios, que no echó de sí mi oración, ni de mí su misericordia” (Salmos 66:20).

Si hay algo que trae seguridad a nuestra vida es saber que Dios siempre nos escucha. Puede ser que la respuesta no venga en el tiempo o de la forma en que deseamos, pero podemos estar convencidas de que Dios siempre responderá nuestra oración.

Jonás clamó desde el vientre del gran pez y fue oído; Daniel oró desde el foso de los leones y su oración fue contestada; los tres amigos de Daniel clamaron en desde el horno de fuego y Dios les respondió. Y Cristo clamó desde la cruz y su oración fue contestada.

David también da testimonio de esta verdad y alaba a Dios por ello. Dios no es como el hombre, que cualquier cosa lo hace indisponerse con nosotras. El es fiel a su Palabra y ha prometido que nunca echará de sí nuestras oraciones, como si resultara ser algo gravoso para Él. Aunque a veces tardare su respuesta, o la misma fuera un rotundo NO, su respuesta es amorosa y válida, a pesar de que para nosotras no tenga sentido o no queramos aceptarla.

Algunas veces su respuesta será un positivo y reconfortante Sí -respuesta que todas siempre esperamos. Pero otra posible respuesta es una “espera” paciente, cosa que no nos gusta mucho. Pero para que nuestra fe funcione y salga triunfadora debe estar firmemente unida a la paciencia. Cuando logramos unir la fe con la paciencia seremos victoriosas en Cristo, porque la fe nos conduce a confiar en Dios, pero la paciencia nos permite seguir confiando en él. Esa fue la clave por medio de la cual el Padre de la fe, Abraham, alcanzó la promesa (Heb 6:15).

Amadas, Dios nunca despreciará la oración humilde de una hija en necesidad o de una pecadora arrepentida. El nunca dejará de mostrar su misericordia hacia su pueblo, ni echará de tí su misericordia.

Primero el sol dejará de brillar, y el arcoíris perderá sus colores, las aves dejarán de cantar y el río detendrá su curso, antes que nuestro Dios deje de escucharnos y mostrar su misericordia.

Oración: Bendito seas Dios mío por no echar de Tí mi oración ni Tu misericordia. En el nombre de Jesús. Amén.

Alabanza: Es Por Tu Gracia, JAR – https://www.youtube.com/watch?v=xnW5mfzqDLw

Compartir
Artículo anteriorMidiendo El Pecado
Artículo siguienteFragancia