He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo (Apocalipsis 3:20).

Cuando se dio la orden de evacuar el barco Costa Concordia, una pareja de jóvenes recién casados de Corea del Sur, dormía profundamente y no escucharon la voz de alerta.

La mayoría de los ocupantes habían sido evacuados y fue entonces cuando el agua penetró a su camarote cuando se despertaron para descubrir la difícil situación en la que se encontraban.

Gritaron sin obtener respuesta. Perdieron la esperanza de sobrevivir. Imaginaron sus nombres en la portada de los diarios informando sobre su muerte, hasta que escucharon una voz que preguntaba: ‘‘¿Hay alguien aquí?’’. Entonces retornó la esperanza para ellos.

Jesús dijo: “si alguno oye mi voz y cree en mí será salvo”. Cuando estamos en medio de la desesperación, en peligro y atrapadas, aunque clamemos, no siempre somos escuchadas. Sin embargo, en cualquier situación en que nos encontremos Cristo sí nos oye y acude en nuestro auxilio.

¡Si tenemos un corazón para clamar,.. Dios tiene un oído para escuchar!

Oración: Padre, !alabado sea Tú nombre! Ayúdame a siempre escuchar Tu voz y responder afirmativamente a Tu invitación. En el nombre de Jesús, Amén.

Alabanza: Me Viniste a Rescatar, Hillsong – https://www.youtube.com/watch?v=ST4zxBRVIPk

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