“… Mi alma rehusaba consuelo… …Estaba yo quebrantado, y no hablaba” (Salmo 77:2, 4).

Todas hacemos listas. De cosas que debemos hacer, cosas que debemos comprar, de libros que queremos leer. Vivimos en una sociedad que demanda que las cosas se hagan, nuestra cultura ve el poder en el movimiento. Pero en toda esa actividad, a veces olvidamos recordar.

Aparentemente, al salmista también le gustaba hacer listas pero para anotar todo lo que Dios había hecho ¡y qué diferencia hay en eso! En este Salmo, el escritor estaba teniendo un día, no malo… horrible ¡terrible!

¿Te has preguntado cómo cambiar el curso de uno de esos días? Esto es lo que el salmista hizo: “Meditaré en todas tus obras, y hablaré de tus hechos” (v.12)

¡Esa fue la clave del cambio! ¡Comenzó a hacer una lista de las maravillas que Dios había hecho! Ya comienzan a cambiar el tono y la actitud y de ahí en adelante, todo fue diferente.

El Salmista comenzó a hablar de otra manera y eso lo cambió todo. Apartó los ojos de sí mismo y los puso en Dios, en lo que ya había hecho y lo que iba a seguir haciendo.

Si quieres darle un giro a tu día, piensa… ¿Qué cosa ha hecho Dios por ti que puedes recordar hoy?

Oración: Gracias Dios porque no cambias y has sido fiel. Ayúdame a recordar todo lo que has hecho por mí. En el nombre poderoso de Jesús, Amén.

Alabanza: Abre Mis Ojos, DMontero – https://www.youtube.com/watch?v=v93urzRrILc&spfreload=10

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