“Ahora, pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús, los que no andan conforme a la carne, sino conforme al Espíritu. Porque la ley del Espíritu de vida en Cristo Jesús me ha librado de la ley del pecado y de la muerte”. (Romanos 8:1-2)

¡Jesús no vino para condenarnos!

Juan 3:17 dice: “Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él”.

Los religiosos demandan condenación, pero la misma nunca ha cambiado a nadie. De ser así las cárceles fueran el reformatorio por excelencia del hombre. Sin embargo, existe un porcentaje alarmante de reincidencia en sus presidiarios.

Solo el perdón de Dios puede libertar y su gracia transformar, habilitándonos para darle muerte al viejo hombre con sus hechos.

Diariamente Jesús nos ofrece su perdón y la posibilidad de un nuevo comienzo. Su amor nos rescata, restaura nuestro corazón y nos liberta para servir a la justicia.

Amada, entrégale hoy tu vida, tu pasado y tus atormentadores a Cristo. El te espera para perdonar tus pecados y contrario a tus acusadores, asegurarte: “ni yo te condeno, vete y no peques mas” (Juan 8:11).

Oración: Gracias Señor porque me viniste a rescatar y no a condenar. Gracias por perdonarme y libertarme para hacer Tu voluntad. Líbrame de personas religiosos que solo saben apuntar el dedo y condenar, en lugar de señalar el camino hacia tu gracia y tu perdón. En el nombre poderoso de Jesús, Amén.

Alabanza: Me Viniste a Rescatar, Hillsong – https://www.youtube.com/watch?v=ST4zxBRVIP