“Y andad en amor, como también Cristo nos amó, y se entregó a sí mismo por nosotros, ofrenda y sacrificio a Dios en olor fragante” (Efesios 5:2).

Una mañana mientras entraba a mi oficina para empezar la jornada de trabajo, de repente recordé que no me había puesto perfume en casa. Me sentí como incompleta, como que necesitaba realmente ese perfume, así que tomé rápidamente mi bolso para buscar con ansiedad, una muestra del que me habían regalado hacia poco.

Al advertir mi reacción, fui reprendida por el Espíritu Santo y tristemente avergonzada. Pude ver que estaba dando mucha importancia a una sustancia que solo daría aroma a mi cuerpo, cuando mi mayor preocupación debía ser saber si mi vida estaba siendo de olor grato para mi esposo, mi familia, mi prójimo y para mi Dios.

Arrepentida rogué al Padre su perdón. Le pedí que no tomara en cuenta la falta de sabiduría, que había en esa mi actitud. Le pedí que ordenara mis prioridades y que me permitiera desde ese día, vivir para agradarle a través de mi andar. Que en mi trato con los que me rodean se evidencie la presencia de Cristo, puesto que ese es el olor grato que quiero que los demás perciban en mi.

Amadas hermanas, no hay ningún problema en que nos gusten los perfumes, las cremas perfumadas, y sentirnos bellas. Eso es parte de ser mujer, así somos, esos detalles nos diferencian de los hombres.

Nuestro problema radica en que muchas veces maquillamos y perfumamos un sepulcro blanqueado. Por fuera estamos bellas, radiantes, fragantes, pero nuestras almas están llenas de inmundicia: amor propio, egoísmo, vanidad.

Que Dios nos ayude a procurar amar tanto agradarle, que todo lo demás carezca de valor.

Oración: Padre perdonamos porque somos egoístas, y muchas veces solo nos importa nuestro exterior. Permite que nuestras vidas sean olor grato a Ti y que lleven mucha gloria a Tu nombre. En Cristo te lo pedimos. Amén.

Alabanza: Perfume A Tus Pies, Esperanza de Vida – https://www.youtube.com/watch?v=xZwN5H9vHjs