“La mujer sabia edifica su casa;..” (Proverbios 14:1ª)

¡Poderosa declaración!

Alguien dijo alguna vez: “si fracasas en planear, planeas fracasar”.  ¿Lo crees? Jesús, y Salomón; el hombre más sabio de la tierra, sí (Lc 14:28-31, Ef 1:4, 1 Pd 1:20). No se puede edificar algo sin previa planificación, ni pretender que permanezca en pie sin la infraestructura adecuada. ¡La mujer de Proverbios 31 sabía esto!

Una mujer sabia no vive al azar. Es una mujer precavida y planificadora por excelencia. No vive de la suerte, no es dependiente de otros, no espera a ver de qué lado sale el sol o cual es el pronóstico del tiempo, ni es arrastrada por cualquier filosofía o corriente de pensamiento.

Proverbios 14:1 dice que “ella edifica su casa”. Significa esto que ella es el arquitecto de su hogar y participa personal y activamente en la construcción del mismo. Ella se encarga de los planos (forma operativa del hogar), selecciona los materiales (amor, paciencia, integridad, etc.), y dirige con autoridad (hijos) y gracia (esposo) a sus integrantes. Ella sabe que un buen hogar conlleva tiempo, esfuerzo, sacrificio, privaciones y mucha programación, por lo que la paciencia y la persistencia forman parte de toda la construcción.

Ella medita, calcula, y diseña estratégicamente todo lo referente a su hogar. Se mantiene enfocada en su objetivo y asida de sus habilidades, el consejo Bíblico, y el dominio y poder dados por el Espíritu Santo, construye el hogar de sus sueños.

Ella no solo pondera lo que se propone, sino las diferentes maneras de lograrlo, así como los posibles inconvenientes, y prevé para ellos. Su conocimiento está dirigido por la oración y el estudio de la Palabra, y su motivación por el bienestar familiar.

Como arquitecto es exigente, como ingeniero es precavida, como planificadora es ordenada, como diseñadora de interiores es detallista, como esposa es dedicada, como madres es responsable, como edificadora no descansa hasta ver su obra cristalizada, y como mujer de Dios es consagrada.

Una mujer como esta es alabada por su marido, admirada por sus hijos, respetada por la sociedad, y honrada por el Señor (Pr 31: 28, 30). Dios certifica que su valor sobrepasa a la de muchas otras (Pr 31:29). Sigamos su ejemplo y organicemos nuestros pensamientos (Pr 20:18), ordenemos nuestro camino (Sal 50:23, 37:23) y pongamos orden en nuestra casa (2 R 20:1). Hacerlo es cosa de sabias.

Oración: Señor, gracias por el ejemplo de mujeres capaces y sabias. Ayúdame a ser una de ellas. Por Jesús, amén.

Alabanza: Aun en medio del dolor, TWICE – https://www.youtube.com/watch?v=rAcUagMmYRE