“Y te daré los tesoros escondidos, y los secretos muy guardados, para que sepas que yo soy Jehová, el Dios de Israel, que te pongo nombre”. (Isaías 45:3)

Imagínate por un instante que pudieras entrar en la máquina del tiempo y viajar en el tiempo para visitar el taller de Leonardo da Vinci en el preciso momento de terminar “La Monalisa”. Suponte que él entrando en confianza contigo te paseara por su taller dándote a conocer los secretos mejores guardados de las técnicas que él usó para pintar los famosos clásicos que han transcendido el tiempo, y que hoy son un monumento a la genialidad humana, y un patrimonio para la humanidad. De seguro que te sentirías la mujer más afortunada del planeta.

Pensar que puedas penetrar en la mente de Miguel Ángel, Mozart, Isaac Newton o Picasso, y sacar a la luz sus secretos más íntimos, sería un privilegio que a muchos les encantaría tener. Hay medios de comunicación que pagarían millones por conocer algunos detalles de los secretos de muchos famosos. Hay personas que han pagado lo que no tienen por poseer el diario íntimo de Marilyn Monroe, o una carta escrita por John Lennon, o por el vestido de boda que usó la princesa Diana, o por el pañuelo que cargaba Michael Jackson el día de su muerte.

¿Sabes qué? Nuestro Dios, que es infinitamente superior en valor y dignidad a todas las grandes personalidades que han desfilado por este mundo juntas, nos quiere dar gratuitamente sus tesoros escondidos y sus secretos mejor guardados.

El  nos invita a que compartamos los secretos más reservados de su corazón: “Y te daré los tesoros escondidos, y los secretos muy guardados, para que sepas que yo soy Jehová, el Dios de Israel…”.

¡Qué maravillosa invitación nos hace el Señor en este día! Él quiere darte sus tesoros, y te los dará si con corazón sincero le buscas. El te dice: “Clama a mí, y yo te responderé, y te mostraré cosas GRANDES y OCULTAS que tú no conoces” (Jer 33:3).

Ya Dios empezó a mostrarnos parte de ese glorioso tesoro espiritual en la persona de su Hijo: “En quien están escondidos todos los TESOROS  de la sabiduría y el conocimiento” (Col 2:3). El que ha visto a Cristo ha visto al Padre (Jn 14:9). Pero también Dios ha revelado parte ese tesoro y muchos de sus más gloriosos secretos en su Palabra escrita: la Biblia.  

Amada, no desprecies la oportunidad de conocer lo más recóndito del corazón de Dios.

Oración: Señor abre mis ojos y miraré las maravillas de tu ley.  Quiero conocerte más. En Tu intimidad. Por Jesús, amén.

Alabanza: Abre Mis Ojos, DMontero https://www.youtube.com/watch?v=CCTed3mSfRU