Aparta mis ojos, que no vean la vanidad; avívame en tu camino.” (Salmo 119:37)

Disfruto por las tardes caminar a mi recién adquirida perrita; Fluffy, por mi vecindario. Me alegra ver sus reacciones a los encuentros que tenemos en el camino con otros caninos.

Un día de la semana pasada salimos un poco tarde y pasamos por ciertas áreas donde se me dificultaba la visibilidad por la oscuridad de la noche.

En uno de esos puntos Fluffy; quien andaba sin lazo, salió corriendo repentinamente detrás de algo que yo no divisaba bien. Pero por la gracia de Dios me percaté justo a tiempo de que era un gato. Cuando la llamé ella frenó inmediatamente, pero siguió con la mirada fija en el felino.

Esto me hizo pensar que muchas veces nosotras estamos con el Señor pero con nuestra mirada puesta en el mundo, y corriendo detrás de sus encantos.

Aunque andamos con él, nuestros pensamientos están entretenidos con el pecado, jugamos con las tentaciones y nos desviamos tras la vanidad. ¡Con cuanta facilidad quitamos los ojos de Jesús!

Oración: Señor avívame en Tu camino. No dejes que la avaricia, el placer, la vanidad o la gratificación instantánea quite mis ojos de Tí. Que al escuchar Tu voz me detenga y te obedezca inmediatamente. En el nombre de Jesús, amén.

Alabanza: Dios Sobre Todo, Julissa – https://www.youtube.com/watch?v=e7J7Uvu_WuQ