“Y si no os parece bien servir al Señor,  escoged hoy a quien habéis de servir: Si a los dioses de sirvieron vuestros padres, que estaban al otro lado del rio, o a los dioses de los amorreos en cuya tierra habitáis: pero yo y mi casa serviremos al Señor” (Josué 24:15).

Para la mayoría de las cosas que hacemos en nuestras vidas, hemos recibido instrucción.  Contradictoriamente, para ser madres no nos preparamos tanto.  Si anhelamos tener hijos, que sean sanos, lindos, que mientras crecen se porten bien, y que cuando sean grandes sean hombres y mujeres de bien.  La verdad es que la mayoría de las madres no se esfuerza tanto y  es un sueño, una ilusión, en la que no se ha invertido mucho.  La verdad es que la maternidad es  una tarea agotadora y que dura muchos años. Son muchas horas de desvelos, muchas noches sin dormir, mucho esfuerzo físico  y emocional.

Algunas madres con los años se van cansando y  sus  niños se van alejando de  ese ideal soñado. Ya de adultos se evidencia  la  falta  de  instrucción  en su crianza. Llegan a ser presas fáciles de la sociedad en que estamos viviendo. Una sociedad sin valores morales, ni familiares, una sociedad que a lo malo llama bueno y a lo bueno llaman malo. Es  a esa sociedad corrompida  a la cual estamos trayendo nuestros hijos.

Es solo Cristo el que puede guiarnos hacia una crianza eficaz.  Es solo su obra en nosotras lo que nos puede equipar de las fuerzas suficientes para poder hacer frente al gran compromiso que es la maternidad. Es la Biblia, la que nos define claramente lo que son los hijos. “Herencia de Jehová son los hijos, cosa de estima el fruto del vientre”. Nuestros hijos, no son una propiedad nuestra con la que podamos hacer como nos parezca.  Son la herencia de Jehová, El los creó, son suyos, nosotros solo somos administradores de esa herencia, de la cual un día tendremos que dar cuenta.

Amadas hermanas y amigas, Dios nos ha entregado esa herencia, que son los hijos, para que los cuidemos y los instruyamos para El. Hagamos como Josué, tomemos nosotros la decisión, que no nos importe si el mundo está distorsionado y tomando malas decisiones.  Nosotras sabemos cuál es nuestro llamado como madres. Respondamos como Josué: “Yo y mi casa serviremos a Jehová”.

Oración: Padre sabemos que es solo la gracia de Cristo, la que puede darnos un corazón piadoso y un ánimo esforzado que nos permita  instruir a nuestros hijos en tu disciplina y amonestación. Ayúdanos a no cansarnos, y a depender de Ti en todo tiempo.  En el nombre e Jesús, amén.

Alabanza: Mujer de Fe, PAguirre – https://www.youtube.com/watch?v=W6RvBC2onvE

Belinda Castellanos para Maestras del Bien ©2016 – Derechos reservados www.maestrasdelbien.org