“Porque no me avergüenzo del Evangelio, porque es poder de Dios para salvación a todo aquel que cree; al judío primeramente, y también al griego” (Romanos 1:16).

¿Cuántas cosas podríamos mencionar que de inmediato llenarían nuestros corazones de orgullo?  Quizás sean nuestros éxitos personales, o el buen carro que tenemos. Tal vez sería la casa amplia y cómoda que hemos adquirido, o la educación superior que hemos brindado a nuestros hijos. Es probable que algunas de esas cosas tengan el potencial de inflar nuestro ego, de tal manera que como el pavo real despleguemos las alas de la vanagloria y la jactancia personal.

¡Cuán diferentes somos del apóstol Pablo! quien teniendo motivos de mas para enorgullecerse no encontró un motivo más elevado para gloriarse sino en el Evangelio de nuestro Señor Jesucristo.

En el texto Pablo presenta cinco razones por las cuales no se avergonzaba del Evangelio:

  • Primero, porque el Evangelio es: PODER. El Evangelio no es un resumen de grandes verdades o pensamientos sin ninguna capacidad para afectar el corazón, el Evangelio es potencia divina que transforma. Es el Poder de Dios en acciónpara salvación.
  • Segundo, porque su origen es DIVINO. Procede de Dios. Por lo tanto, el Evangelio no es el poder de los hombres, ni el reflejo de la mente de algún iluminado, tampoco es la energía de la naturaleza actuando, el Evangelio es la voz y el poder del supremo Ser del universo.
  • Tercero, porque su propósito es SALVACION. El Evangelio no es para entretención de la mente ni la satisfacción de nuestra curiosidad personal; su propósito es salvar las almas.
  • Cuarto, por la sencillez de su MENSAJE. Es para todo el que cree.Cualquiera puede creer: un niño, un anciano, un ciego, un impedido, una dama, un adulto, un intelectual o un analfabeto.
  • Quinto, por su maravilloso ALCANCE. Al judío y al griego. Los judíos dividían al mundo en dos: el pueblo de Israel (judíos) y los gentiles (los griegos). Por tanto abarca al mundo entero. Es decir, que en Dios no hay acepción de personas.

Amadas, al igual que Pablo, tú y yo tampoco tenemos motivos para avergonzarnos del evangelio. Por el contrario, es nuestra gloria más alta. Permitamos que se vea.

Oración: Gracias Padre por el alcance universal del Evangelio, por la sencillez de su mensaje y por el poder que tiene para salvar. Eso me asegura que procede de Tí. En el nombre de Jesús, amén.

Alabanza: Mi Dios Puede Salvar, Hillsong – https://www.youtube.com/watch?v=WfinzrRMDEA

Carmen de Corniel para Maestras del Bien ©2016  www.maestrasdelbien.org

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