“Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos bendijo con toda bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo,..” (Efesios 1:3)

Dios ha bendecido a cada una de sus hijas con un arsenal de bendiciones personales y muy particulares según el propósito que él tiene para cada una de sus vidas. ¡Qué alegría! Si tan solo entendiéramos esto, no anhelaríamos parecernos ni tener las bendiciones de otras.

Jacob pasó gran parte de su vida queriendo ser otro… su hermano Esaú. Génesis cuenta que desde el vientre de su madre Rebeca, Jacob y Esaú luchaban entre sí, y al nacer Jacob tenía trabada su mano al calcañar de Esaú por lo que le pusieron el nombre que significa “el que suplanta o usurpador” (25:22-26, 27:36).

Luego, Jacob compró la primogenitura de Esaú (25:31), y engañó a su Padre Isaac haciéndose pasar por él para robarle la bendición del primogénito (27:19, 24, 35). Queriendo ser otro, Jacob pasó por alto que el Dios de toda gracia también le amaba, y tenía planes y una bendición muy especial para él.

No solo lo bendijo su padre Isaac (28:1-4), sino que Dios mismo salió a su encuentro con la bendición que tenía preparada para él (28:13-15); algo mucho más especial y grande de lo que él se hubiera podido imaginar… de él saldría las 12 tribus de Israel (32:28). Por lo que en ese día, Dios le cambió su nombre de Jacob a Israel (35:9-12).

Bien se pudo haber Jacob ahorrado las mentiras y el disgusto con su padre, el tormento y la separación de su madre; quien jamás lo volvió a ver, y la enemistad con su hermano. ¿Para qué vivir a la sombra de otros, personificando a alguien que jamás podremos ser?

Y tú amada, ¿a quién te quieres parecer? ¿A quién le envidias el esposo, los hijos, la belleza, el hogar, el trabajo, la posición, el estatus, el carro, el ministerio, la figura, etc. etc. etc.? ¿Sabes? No tienes por qué. Dios tiene bendiciones y planes diferentes pero muy especiales y particulares contigo, con los cuales serás genuina y brillarás con tu propia luz, y no una prestada (Jer 29:11).

Oración: Perdóname Padre por envidiar a otras teniendo mis propias bendiciones. Gracias por los planes de bien y no de mal que tú tienes para mí. Un futuro y una esperanza aquí, pero también en la eternidad.  En el nombre de Jesús. Amén.

Alabanza: 10 Mil Razones, ECraft – https://www.youtube.com/watch?v=bIg0M69EU4k

Violeta Guerra Maestras del Bien – Derechos Reservados © 2016 –www.Maestrasdelbien.org

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