“Solamente que os comportéis como es digno del evangelio de Cristo, firmes en un mismo espíritu, combatiendo unánimes por la fe del evangelio,  y en nada intimidados por los que se oponen”. (Filipenses 1:27-28)

La vida cristiana es descrita en las Escrituras como una guerra espiritual sin tregua. Cristo nos advirtió en Mt 11:12 que: “el reino de los cielos sufre violencia, y los violentos lo arrebatan”. Así que, si la iglesia del presente quiere triunfar en medio de estos tiempos liberales debe de armarse de valor y estar dispuesta a pelear las batallas espirituales. No es tiempo de acobardarse, como aquellos soldados israelitas que temblaron de miedo cuando Gedeón lanzó su grito de guerra (Jue 7:3).

Para ganar esta lucha espiritual debemos hacer uso de todos los medios de gracia provistos por Dios en su Palabra para nuestra capacitación. En Efesios 6:10-18, Pablo nos presenta la armadura completa con la que un creyente debe estar cubierto de pies a cabeza. Tenemos el poder de Dios de nuestra parte.

Debemos estar ceñidos con la verdad y vestidos con la coraza de justicia (v. 14). Los pies calzados con el Evangelio de la paz (v. 15); tomar el escudo de la fe (v. 16), el yelmo de la salvación y la espada del Espíritu, que es la Palabra de Dios (v. 17). Y sobre todo: “Orando en todo tiempo con toda oración y súplica en el Espíritu, y velando en ello con toda perseverancia y súplica por todos los santos” (v. 18). Debemos orar y accionar al mismo tiempo.

Tenemos que ser sabias en el uso estratégico de esas armas espirituales, sabiendo que: “las armas de nuestra milicia no son carnales, sino poderosas en Dios para la destrucción de fortaleza” (2 Co 10:4). Pablo nos exhorta a combatir unánimes por la fe del evangelio. Esta no es una lucha solamente de los pastores y de los líderes sino de cada creyente en particular en unidad, como un solo ejército. El nos anima a no intimidarnos ante los que se oponen por más influyentes que sean, porque mayor es el que está con nosotras que el que está con ellos (1 Jn 4:4).

Dios obra poderosamente, de forma directa o indirecta. A veces sin la intervención de agencias humanas, pero otras veces por medio de la iglesia; de los líderes escogidos por Él para llevar a cabo su voluntad, y a través de otros medios materiales.

Por eso oramos de forma lícita, legal y sin violencia que Dios remueva al embajador de los EE.UU. en República Dominicana  quien promoviendo su agenda promiscua daña la mente de nuestra juventud y afecta el desarrollo sano de nuestros niños, queriendo presentarles y adoctrinarlos en su estilo de vida.

Se requiere de mucha oración y 100,000 firmas para que la Casa Blanca lo remueva. Amamos al pecador, pero decimos NO a su pecado de homosexualidad.

Oración: Padre ayúdanos a ser mujeres de valor e integridad. Que podamos pararnos en la brecha por el futuro de nuestros países y nuestra juventud. Sobre todo Te pedimos que nos ayudes a combatir las huestes de maldad que amenazan el orden de la familia que Tú creaste. Por Jesús, amén.

Alabanza: Esto Es Confiar, NAmancio – https://www.youtube.com/watch?v=DuvvJaGSKVA

Carmen de Corniel para Maestras del Bien – Derechos Reservados © 2016 –www.Maestrasdelbien.org