“Y aquella noche apareció Dios a Salomón y le dijo: Pídeme lo que quieras que yo te dé”. (2 Crónicas 1:7)

Pienso que quizás esto fue una prueba: Salomón pídeme lo que quieras que yo te dé.

La otra vez que se hace una oferta parecida en la biblia es en la tentación de Jesús, cuando Satanás le dice: “Todo esto te daré si postrado me adorares” (Mt 4:9).

Salomón pudo pedir riquezas para su gobierno, y acabaría con el hambre, la pobreza y disminuiría las muertes por esta causa.

También pudo pedir gloria y fama para que todos los pueblos conocieran al Rey Salomón, rey de Israel. Pudo pedir salud para todo el pueblo, que nadie se enfermara o pedirle a Dios ser el pueblo más fuerte del mundo, que nadie los pudiera vencer en batalla y así no serían jamás esclavos de ningún pueblo.

Todas estas peticiones serían validas, y todas estas peticiones favorecerían al pueblo de Dios. Sin embargo, dice Proverbios 4: 7 “Sabiduría ante todo; adquiere sabiduría; y sobre todas tus posesiones adquiere inteligencia”.

Salomón tenía bien claro lo que necesitaba; si pedía riquezas sin sabiduría la mal gastaba, si pedía la fama sin sabiduría sería un bruto famoso y si pedía poder sin sabiduría el pueblo no tendría estrategia de ataque e igual morirían en batalla.

Salomón sabiamente pidió lo mejor… ¡Sabiduría!

Oración: Señor, dame Tu sabiduría para que en mi diario vivir tome decisiones dignas de una hija Tuya. En el nombre de Jesús, amén.

Alabanza: Vuelve A Llamar, JARomero – https://www.youtube.com/watch?v=BripAD2xFp8

Roselyn Lima para Maestras del Bien – Derechos Reservados © 2016 –www.Maestrasdelbien.org