“Pero una mujer que padecía…había gastado… todo cuanto tenía…se le acerco por detrás y tocó el borde de Su manto…”  (Lucas 8:43-44).

A esta mujer de la historia que fue sanada de su aflicción de largos años, se le elogia porque perseveró llegando a la meta, a pesar de las circunstancias.

Una de las razones por las que nos desanimamos en medio de las pruebas es porque nos damos cuenta que no tenemos el control y esto nos crea ansiedad, incertidumbre y desesperanza. Nos aplasta el ego al ver que a pesar de lo fuerte que apretemos las riendas, el caballo (en este caso, nuestra vida o circunstancias) no se rinden a nuestra voluntad.

Es importante distinguir entre “tirar la toalla” y “soltar las riendas”. En lugar de soltar las riendas en las manos del Único que realmente las controla, terminamos “tirando la toalla” es decir, rindiéndonos al desanimo, la amargura y la apatía.

Dios permite circunstancias adversas en nuestra vida para formar nuestro carácter y convertirnos en mujeres pacientes y perseverantes, que andamos por fe sabiendo claramente quien está en control.

No seas de las que tira la toalla sino de las que le sueltan las riendas a Dios.

Oración: Padre Celestial, ayúdanos a seguir hacia la meta con nuestros ojos siempre puestos en Tí, para nunca tirar la toalla. En el nombre de Jesús. Amén.

Alabanza: Tómalo, Hillsong – https://www.youtube.com/watch?v=Bh7FxxyaHag

Isabel Andrickson para Maestras del Bien – Derechos Reservados © 2016 –www.Maestrasdelbien.org