“Y el hombre respondió: La mujer que me diste (Tú) por compañera me dio del árbol, y yo comí” (Génesis 3:12).

El pecado corrompió la mente del hombre.

Producto del pecado, la primera reacción de Adán fue culpar a Dios y consecuentemente a Eva. Pero Santiago 1:13-14 dice que: “Cuando alguno es tentado, no diga que es tentado de parte de Dios; porque Dios no puede ser tentado por el mal, ni él tienta a nadie; sino que cada uno es tentado, cuando de su propia concupiscencia es atraído y seducido”.

Qué diferencia la respuesta del Adán con una mente pura, admirado y agradecido en Génesis 2:23, y el Adán luego del pecado con una mente corrompida, acusadora y culpable de Génesis 3:12. Este es el efecto que produce el pecado.

Satanás tiene una manera muy especial de jugar con nuestras mentes, de confundir y enredar las cosas. Isaías 32:7 dice: Las armas del tramposo son malas; trama intrigas inicuas para enredar a los simples con palabras mentirosas. El nos controla por medio de nuestros pensamientos hundiéndonos en mentiras, chismes y depresión.

Amadas, el pecado afecta nuestra conducta y nuestra mente, la cual nos hace llegar a conclusiones erradas y tomar decisiones inaceptables. No juegues con el pecado y aléjate de él. Una mente corrompida no puede tomar decisiones sabias.

Si quieres ser una Maestra del Bien no te conformes a este mundo, sino transformaos mediante la renovación de tu mente. Solo así comprobaremos cual sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta (Rom 12:2).

Oración: Señor, hazme entender razón. Aclara mi mente. Santifícala y límpiala con el poder purificador de Tu Palabra. En el nombre de Jesús, Amén.

Alabanza: Renuévame, MWitt – https://www.youtube.com/watch?v=xmsQUdO9P_4

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