Por la fe Moisés, hecho ya grande, rehusó llamarse hijo de la hija de Faraón, escogiendo antes ser maltratado con el pueblo de Dios, que gozar de los deleites temporales del pecado,..(Hebreos 11:24-15).

A mediados de diciembre una amiga visitó su médico por unas señas de sangre que aparecían cada vez que iba al baño. Pocos días después su doctor le notificó que tenía cáncer en el ano. Y lo que es más, que su estado era tan avanzado que debía someterse inmediatamente a quimioterapia. Para rematar, hace apenas 3 semanas supe que ya el cáncer se había pasado a sus pulmones.

Mi amiga aún está en estado de shock porque no puede asimilar ni mucho menos comprender, como sintiéndose tan bien ella podía estar tan mal. Pero así actúa el cáncer. No en vano muchos le llaman la muerte silenciosa, porque cuando ya aparece es porque poco queda por hacer.

Nada ilustra mejor el poder corrosivo y engañoso del pecado en nuestras vidas que el cáncer. Nos recreamos en él, no le prestamos importancia ni tomamos medidas preventivas porque nos sentimos bien en él. Hasta que… a menudo ya tarde, empiezan a manifestarse los daños.

El pecado es tan real como el cáncer e ignorarlo no lo mejora, no lo hace desaparecer, ni nos evita tener que confrontar sus consecuencias ni la muerte. El convive con nosotras por años sin dar muestras aparentes de daños ni perjuicios en nuestra vida. Mas cuando el matrimonio empieza a desmoronarse y los hijos a rebelarse, es porque el cáncer del pecado ya ha avanzado a tal grado que en muchos casos es casi imposible erradicarlo, dando muerte a la unidad matrimonial y familiar.

 

Amada tal cual el cáncer, el pecado trabaja silenciosa pero contundentemente. El va corrompiendo y minando nuestra vida espiritual produciendo un deterioro irreversible en nuestra salud física, moral y social. En el momento promete una remuneración instantánea, en forma de deleite temporal, pero luego nos pasa una factura costosa.

Mi amiga no frecuentaba al médico porque físicamente se sentía bien, pero su realidad era otra. De igual manera, aunque te sientas “espiritualmente bien”, tú  necesitas venir al encuentro de Dios. No sea que al final quedes en shock al comprobar lo mal que estabas, aún a pesar de sentirte “tan bien”.

Oración: Padre amado, sé con mi amiga y todas aquellas que atraviesan problemas de salud. Sobre todo, sé con quienes desatienden o ignoran por completo su vida espiritual. Envíales un mensajero que estorbe su aparente felicidad con Tu evangelio, y les alerte de su condición espiritual antes que sea muy tarde. En el nombre de Jesús. Amén.

Alabanza: Santo Espíritu, Jesus Culture – https://www.youtube.com/watch?v=LNn7ompBCD4

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