“Mas tú, Jehová, eres escudo alrededor de mí; mi gloria, y el que levanta mi cabeza”. (Salmos 3:3)

¿Cuáles situaciones pueden hacer que no quieras levantar tu cabeza? ¿Vergüenza? ¿Temor? ¿Sentimiento de culpa? ¿Haber hecho lo incorrecto? Son muchas las razones que pueden causar que no andemos con la cabeza en alto.

Mientras leía el texto meditaba en cómo hace años una joven se me acercó y me entregó una carta donde exponía un resumen de toda su vida. Situaciones familiares difíciles que tuvo que enfrentar a temprana edad, separación de sus padres y sus hermanos, abuso físico y verbal en la etapa de la adolescencia y su lucha constante para encajar en la sociedad.

Su porte no era erguido, ella se escondía de sí misma. Se refugió por un tiempo en la comida y siempre en su rostro se notaba una sonrisa que me comentó era fingida pues no lo sentía así.

Recuerdo que luego de algunos años notaba como avanzaba en los caminos del Señor, como se fortalecía en el poder de su fuerza, encontró paz y consuelo en momentos difíciles, se notaba la alegría y el gozo que sólo Cristo puede dar, crecía cada día más y más en los caminos del cristianismo. Hasta que un día me acerque a ella y le enseñé la carta que me había entregado en los principios de su caminar en la fe y solo se sonrió y me dijo ya no recuerdo nada de eso.

Este es el ejemplo perfecto de la transformación que hay en una vida cuando viene a los pies de Cristo. Cómo Dios se convierte en nuestra gloria y logra que levantemos nuestra cabeza. La  jóven estaba abatida, destruída, avergonzada, se sentía culpable por lo que le había sucedido y tenía un temor constante al rechazo de los demás. Pero Dios llegó, le dió un nuevo sentido a su vida, un nuevo significado. Jesucristo levantó su cabeza.

Querida mujer, ya basta de andar por la vida escondiéndote por errores del pasado, por vergüenza o por temor, porque Jehová es nuestra gloria. El es quien levanta nuestra cabeza. Ahora caminamos erguidas y con la vista puesta en el autor y consumador de nuestra fe, que es Cristo Jesús.

Oración: Padre Dios ayúdanos a olvidar lo que nos hirió en el pasado, a curar nuestras heridas y a recordar que Tú eres nuestra gloria y quien levanta nuestras cabezas.

Alabanza: Principio, EBelliard – https://www.youtube.com/watch?v=8Qr_fraq4YM

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