Él [Dios] conoce nuestra condición; sabe que somos de barro (Salmos 103:14)

Leí la historia de una joven que había quedado cuadripléjica luego que se lanzara al vacío desde un puente.

Al sobrevivir el intento de suicidio, la jóven se unió a un grupo que promovía el levantamiento de una valla protectora en dicho puente como forma de evitar más catástrofes. Finalmente el grupo logró que el gobierno de la ciudad aprobara la construcción de la valla.

¿Sería ésta acaso la real solución al problema? Las almas desesperadas ya no saltarían al vacío desde este puente… ¡lo harían desde otro! Se encontró una solución adecuada al problema equivocado. Como dice un dicho: “El problema, no es el problema.”

En el Salmo 51, dice el Rey David: “Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio, y renueva la firmeza de mi espíritu”.  La raíz de la mayoría de neustros problemas son de índole espiritual. Y Dios es el único que puede regenerar nuestro espíritu, alma y corazón revelándonos la verdadera raíz de nuestros males. El nos da propósito y sentido de dirección. El nunca nos defraudará.

Oración: Padre Eterno, gracias porque nos creaste y conoces aún lo más íntimo de nuestro ser. Ayúdame a venir a Tus pies cada día a recibir Tu dirección divina. En el nombre de Jesús, Amén.

Alabanza: Dame A Cristo, Sarah Jeréz – https://www.youtube.com/watch?v=ZbVq4VciV4o

Larisa VanHorn para Maestras del Bien – Derechos Reservados © 2016 –www.Maestrasdelbien.org