Debemos siempre dar gracias a Dios por vosotros, hermanos, como es digno, por cuanto vuestra fe va creciendo,..(Hebreos 11:27).

La fe con la que se inicia la vida cristiana proviene de Dios. Esta fe es fundamental para nuestra salvación, provecho y crecimiento espiritual.

Como semilla plantada en nuestro corazón, Dios espera que nuestra fe florezca y se fortalezca. Dado proviene de él también crece por medio de él. Ella crece en la medida en que meditamos en Su Palabra y hacemos lo que ella nos dice. De manera que es imposible confiar en Dios separadas de la Escritura, y crecer en fe sin obediencia.

Génesis 15:4-6 nos enseña que Abraham creyó a Dios. Y que “Por la fe (Moisés) dejó a Egipto, no temiendo la ira del rey; porque se sostuvo como viendo al Invisible” (Hebreos 11:27). En ambos casos la grandeza de su vida no fue el hecho de creer, sino de obrar de acuerdo a lo que creían. Los dos tuvieron sus dudas, pero su fe creció en medio de las pruebas y fue perfeccionada a través de la obediencia.

Aunque Abraham y Moisés escuchaban la voz de Dios, nosotras hoy tenemos Su Palabra. Su lectura fortalece nuestro hombre interior para que sometida a prueba nuestra fe, florezca y hagamos la voluntad de nuestro Padre Celestial.

Amada, la fe una vez frágil y pequeña de estos varones creció y floreció por medio de las pruebas. Y la nuestra también puede si obedecemos Su Palabra. ¿Que tal? Hoy es un buen día para empezar.

Oración: Gracias Señor porque Tú Eres el Autor y Consumador de nuestra fe. Ayúdame a confiar en Ti en medio de las pruebas para que mi fe crezca y florezca, y de fruto. En Cristo Jesús, amén.

Alabanza: Me Viniste A Rescatar, Hillsong – https://www.youtube.com/watch?v=B9nazO4wKI4

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