“En el principio creo Dios los cielos y la tierra” (Génesis 1:1).

El 20 de julio de 1969 aconteció uno de los eventos más grandiosos que el ser humano haya podido realizar jamás: Colocar sus pies sobre La Luna. Los tres miembros de la tripulación se quedaron estupefactos, maravillados al contemplar la grandeza de la creación. Dieron la gloria a Aquél que ellos sabían había creado aquella Luna: A nuestro Dios, grande y poderoso. Quien solo al expresar sus palabras, creó todas las cosas.

Emocionados ante tal hazaña, los astronautas leyeron el Salmo 8, que en su versículo 3 reza de la siguiente manera: “Cuando veo tus cielos, obra de tus dedos, la luna y las estrellas que tu formaste, digo: ¿Qué es el hombre para que tengas de él memoria, y el hijo del hombre para que le visites?”. Entendieron aquellos hombres cuán pequeños eran comparados con nuestro gran Dios.

Hoy muchos niegan la existencia del Dios Creador. Quieren tapar el sol con un dedo. Pero… “Todas las cosas invisibles de él, su eterno poder y deidad se hacen claramente visibles desde la creación del mundo”.

Al pensar en esto llegan a mi corazón las letras del viejo himno: “¡Mi corazón entona esta canción ¡Cuán grande es El, cuán grande es El!”

El hombre dio un paso gigante al pisar la luna, pero el paso más grande que pueda dar un ser humano es entregar su vida a Jesucristo. ¿Se la has entregado tú?

Oración: Señor, entregarte nuestras vidas es un paso gigante. Intercedo hoy para que muchas entreguen sus vidas a Tí. En el nombre de Jesús, amén.

Alabanza: Cuan Grande Es El, En Espíritu y Verdad – https://www.youtube.com/watch?v=6A10M5-sc5Q

Elisabet de Pérez para Maestras del Bien – Derechos Reservados © 2016 –www.Maestrasdelbien.org