El que venciere será vestido de vestiduras blancas; y no borraré su nombre del libro de la vida, y confesaré su nombre delante de mi Padre, y delante de sus ángeles.(Apocalipsis 3:5).

Somos más que vencedoras en Cristo Jesús. ¡Qué buena noticia! La base de nuestra victoria según el apóstol Juan, es nuestra fe en Jesús (1 Jn 5:4).

Haber creído y depositado nuestra confianza en Cristo nos ha dado la victoria sobre el mundo, por lo que nuestra confianza en él nos coloca en el lugar del vencedor; del lado de la victoria.

Esa victoria nos otorga 3 beneficios insuperables, y dignos de nuestra gratitud y entera consagración:

  • Ser vestidas de blanco

Indicación de fiesta y nuestra victoria (Ec 9:8), y promesa de una vida gloriosa en absoluta santidad y comunión con Dios. Las vestiremos eternamente.

  • La inscripción en el libro de la vida

Promesa y certeza de la seguridad absoluta de nuestra salvación. Inscritas en el Registro no de los “profesantes de la fe” sino de los verdaderamente regenerados; convertidos a Cristo.

  • La confesión de nuestro nombre

Promesa del reconocimiento personal de Dios y la corte celestial, de sus hijas (Mt 10:32). No pasaremos desapercibidas en Su presencia porque “el Señor conoce a los que son suyos” (Jn 10:14), pero desconoce a los que no le confesaron de palabra o solo le profesaron de labios (Mt 7:21-23).

Los ángeles que un día se gozaron en nuestra conversión en la tierra (Lc 15:10), estarán presentes  en el reconocimiento que en los cielos Dios hará de quienes en verdad son sus hijas (Col 1:12). Esta será la culminación y consumación final de nuestra victoria en Cristo.

Oración: Abba Padre, gracias porque soy más que vencedora en Cristo Jesús. Gracias por todas las bendiciones y beneficios que esto me extiende. Me consagro a vivir por Tí y para Tí. En el nombre de Jesús, amén.

Alabanza: Al Estar Ante Tí, AZavala – https://www.youtube.com/watch?v=XT19QuDXiec

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