Vuélveme el gozo de tu salvación, y espíritu noble me sustente. Entonces enseñaré a los transgresores tus caminos, y los pecadores se convertirán a ti”. (Salmos 51:12-13)

La semana pasada participé junto a mi iglesia local en una jornada médica. Estuvimos llevando la Palabra de Dios y atenciones médicas a una zona rural de mi país que le llaman Bateyes. En estos lugares viven personas en extrema pobreza, que se dedican al corte de la caña de azúcar, por muy poco dinero. Muchos de los ancianos aun trabajan en este oficio que han realizado por generaciones y los muchachos abandonan muy temprano las escuelas, pues deben insertarse al área productiva. Por su parte las muchachas a muy temprana edad se dedican a tener niños que seguirán los pasos de sus padres. La mayoría de estas personas reflejan en sus rostros el cansancio de una vida sombría, carente de toda esperanza.

Ante un panorama tan lúgubre, parecería imposible creer que puedes encontrar allí, vidas llenas de entusiasmo y gozo, pero sorprendentemente los hay.  Allí pude hallar vidas cargadas de esperanza y completamente felices, como Esteban, un anciano de 83 años, cuyos ojos brillaban de alegría, cuando me expresaba su agradecimiento al Señor por habernos enviado. Entendí que ciertamente el gozo es una decisión de la fe y que cada creyente debe considerar. Pude ver que creyentes como él han tomado  la sabia decisión de vivir por fe y no por ver.  Sus vidas han sido transformadas porque  han aprendido que su gozo es Cristo, no sus circunstancias.

Amadas hermanas, cada día es una oportunidad para  procurar dar gloria a Dios, para andar por fe y no por ver.  Hemos abandonado las disciplinas espirituales y el resultado es vidas mustias, incrédulas y que no reflejan la persona de Cristo. Avivemos nuestra fe. Ocupémonos de nuestra salvación y gocémonos y alegrémonos porque Cristo es nuestra esperanza. El es nuestra paz, nuestra provisión, nuestro Padre Celestial.

Oración: Señor danos ojos para ver y un corazón para creer por la fe. Que vivamos cada día con la expectación de lo que harás. Que nuestras vidas reflejen el gozo de Tu salvación, y Señor no permitas que nuestras muchas o pocas posiciones nos impidan vivir vidas fructíferas y útiles en la expansión de Tu reino. En  Cristo Te lo pedimos. Amén.

Alabanza: Es por fe, Marcos Vidal – https://www.youtube.com/watch?v=ReO_IQ1giEA

Belinda Castellanos para Maestras del Bien ©2016 – Derechos reservados www.maestrasdelbien.org

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