“Así que, si el Hijo os libertare, seréis verdaderamente libres” (Juan 8:36).

El 4 de Julio de 1776, Estados Unidos de Norteamérica declaró su independencia de los Británicos. En su declaración de Independencia y memoriales,  se repiten las palabras independencia, libres y libertad  como la base de su ideología y cultura. La conocida Campana de la Libertad en Filadelfia contiene la inscripción de Levítico 25:10 que reza: “… pregonaréis libertad en la tierra a todos sus moradores;..”.

En nuestro hablar cotidiano usamos las palabras Libertad e Independencia de manera intercambiable entendiendo que ambas son sinónimas. Sin embargo esto no es del todo así:

  • El vocablo Libertad proviene del latín libertas que significa franqueza y permiso. Es la facultad que tienen las personas para pensar y actuar por voluntad propia, sin restricciones ni coerción.
  • Independencia está formada por el prefijo in, que significa no, y la raíz latina dependere. Esto es, la no dependencia. De manera que la independencia es la condición de un individuo que es autónomo, que puede valerse por sí mismo, que no tiene asociación con otro y que no depende ni está sujeto a un agente aparte a sí mismo. Algunos sinónimos de la palabra son: autónomo, individualista, y desalineado. Lo cual también implica: auto-determinado, auto-suficiente, auto-control, auto-defensa, soberano y desconectado. Como podrán notar la palabra “auto” es característica del concepto de independencia; una connotación bíblicamente negativa y centrada en sí misma.

La Biblia en cambio, usa la palabra  libre y libertad distintamente. Jamás significa independiente, ni utiliza el término. Más bien, el concepto que permea toda la Escritura es el de nuestra dependencia de Cristo y la interdependencia de los miembros de Su Cuerpo. La libertad que presenta la Biblia se refiere a estar libre de:

  • La maldición de la ley y la sentencia de muerte (Ro 7:6, Gál 3:13)
  • El temor de la muerte (He 2:14-15)
  • El pecado (Ro 6:17-18)
  • La esclavitud de corrupción (Ro 8:21)
  • Los rudimentos del mundo (Gál 4:3)

La paradoja es, que aunque fuimos libertadas del pecado, esa misma libertad nos hace inmediatamente “Siervas” de Dios (Ro 6:22). El resultado de esta nueva forma de libertad tiene como fruto la santificación de vida, el perfeccionamiento de carácter, la ayuda mutua y la vida eterna.

Es obvia la superioridad de la libertad Cristiana sobre la libertad  e independencia que proclama el mundo. Una es separación, y nos esclaviza para perdición en todos los sentidos. Y la otra para unión, bendición y vida eterna.

Oración: Padre, gracias por llamarme a la libertad y dependencia en Cristo no de él. Ayúdame a no usar mi libertad como ocasión para agasajar la carne, sino para justicia y servir a otros en amor y dependencia mútua, por amor a Tí (Gal 5:13). En el nombre de Jesús, amén.

Alabanza: Yo Sin Tí, LGoodman – https://www.youtube.com/watch?v=m9rBOgkxP9w

Violeta Guerra para Maestras del Bien – © 2016 www.maestrasdelbien.org