“.., Dios mismo, el Dios de toda gracia que los llamó a su gloria eterna en Cristo,..” (1 Pedro 5:10).

La creación es la primera evidencia o manifestación de la gracia de Dios que encontramos en el Antíguo Testamento.

La gracia es un don que Dios dispensa a los hombres. Es una de las doctrinas más prominentes de la Biblia. Y es el concepto más importante de toda la Escritura; porque ella es la base de nuestra salvación, y del trato de Dios con los hombres.

Cuando Dios creó al mundo, lo hizo de pura gracia. Y cuando creó a Adán y Eva los sumergió en la abundancia de su gracia; el jardín de todo bien. Fueron ellos los primeros humanos en conocer y experimentar la gracia de Dios y vivir de ella.

De su gracia, Dios creó al hombre y la mujer con dos propósitos:

  1. Para relacionarse personalmente con ellos y mostrarles Su amor.
  2. Para que ellos se relacionaran entre sí, sobre la base de Su amor.

Complacido con esto, al completar la creación dijo Dios: “Es bueno en gran manera” (Gn 1:31). No obstante pronto el pecado echó todo a perder.

En el Nuevo Testamento Jesucristo es la gracia. El es el don o favor inmerecido de Dios a los hombres.

– Juan 1:17 dice que: “la gracia nos llegó por medio de Jesucristo”.

– 1 Corintios 1:4 dice: “Gracias doy a mi Dios siempre por vosotros, por la gracia de Dios que os fue dada en Cristo Jesús”.

Con su gracia nos salva, santifica, purifica, sustenta, liberta, y restaura cada vez que pecamos. Por esa maravillosa gracia podemos correr “a” Dios, en lugar “de” Dios, y hallar el oportuno socorro y descanso para nuestras almas.

Oración: Padre ayúdame a acercarme al pozo de Tu gracia, para beber del agua de vida. Por Cristo Jesús, amén.

Alabanza: Dame de Beber, JCAlvarado – https://www.youtube.com/watch?v=C4IHtpiKg8s

Violeta Guerra para Maestras del Bien – © 2016 www.maestrasdelbien.org