“Y Noemí dijo: He aquí tu cuñada se ha vuelto a su pueblo y a sus dioses; vuélvete tú tras ella. Respondió Rut: No me ruegues que te deje, y me aparte de ti; porque a dondequiera que tú fueres, iré yo, y dondequiera que vivieres, viviré. Tu pueblo será mi pueblo, y tu Dios mi Dios” (Rut 1:15-16).

El breve libro de Rut es, sin duda, uno de nuestros favoritos ¿cierto? Ciertamente no es habitual ver a dos mujeres protagonistas en una historia de la Biblia. Dos mujeres, además, que sufren una gran tragedia pero que son capaces de recomponer sus pedazos y seguir adelante. También nos suele gustar la aparición de Booz, el redentor, el hombre que sacaría a Rut de su estado de viudedad; el tipo de Cristo en esta historia, del Redentor que nos sacaría a todas de nuestro duelo y tristeza.

Para ponernos en antecedentes de la historia de Rut, déjame decirte que es uno de los dos libros, junto con el libro de Ester, dedicados a mujeres y que tienen, si me lo permites, cierta “mirada femenina”. Es fácil relacionarse con muchos de los pasajes de este libro y ponerse en la piel de la protagonista de la historia.

Y es que, contrariamente a lo que dicen las personas que no creen en Dios o que miran con desdén el papel de la mujer dentro de la iglesia, Dios nos da importancia. El mismo Jesús dedicó parte de su ministerio en la tierra a mujeres, algo impensable para un maestro de la época…

…pero no para el Maestro de maestros.

Lo vemos con la mujer samaritana en el pozo (Juan 4), con María Magdalena (Juan 8:1-11), con María y Marta de Betania y con incontables mujeres anónimas a lo largo de los Evangelios.

Este es, además, un libro que tiene como protagonistas principales a dos mujeres que, según los estándares de su época, no tenían lugar en la sociedad: una extranjera y una viuda. Y es que Dios, una vez más, demuestra que puede hacer grandes cosas con mujeres normales y corrientes que lo aman de todo corazón. Por una extranjera, por una viuda, por una gentil, pasa la línea genealógica del Mesías (Mateo 1:5).

La vida de Rut es una vida marcada por el amor a Dios, por Su compromiso a hacer la voluntad de Dios y por Su fe. Es la vida de una mujer que hizo la voluntad de Dios a toda costa. Se dice que la fe no es creer a pesar de la evidencia, sino creer a pesar de las consecuencias. Y, sin duda, todo el libro de Rut pone de relieve que esa era la fe que ella vivía.

Liz Curtis Higgs, en su libro,The Girl’s Still Got It, nombra 7 razones para estudiar el libro de Rut:

  1. Nos muestra qué hacer y a quién recurrir cuando la vida se pone difícil
  2. Nos muestra cómo ser valientes cuando lo necesitamos
  3. Demuestra la belleza de la humildad y el trabajo duro
  4. Nos enseña que la belleza de una mujer está en sus compromisos y valores
  5. Nos enseña el valor de abrir nuestro corazón
  6. Deja claro que la paciencia es una virtud que debe cultivarse
  7. Nos da una hermosa ilustración de la esperanza del Redentor

Como ves, hay muchas razones para sumergirnos en este maravilloso libro en el que podremos ver una tragedia, una historia de superación, el relato de una boda y la victoria de la redención ¿qué más se puede pedir?

Oración: Señor ayúdanos a vernos en la vida de cada una de estas mujeres. Pero mayor aun, ver Tu obrar en la nuestra. Edifícanos con Tu Verdad. Tu Palabra es Verdad. Amén.

Alabanza: Eres El Dios, Julissa – https://www.youtube.com/watch?v=wu4Q9MKj-hg

Cortesía de: Edurne Mencía © 2015  sigue el estudio y visita su blog en: http://www.elviajedeunamujer.com/