“En Tu mano están mis tiempos…” (Salmo 31:15)

Hubo una época de mi vida en que parecía como que las puertas por las cuales pretendía pasar para servirle al Señor se cerraban. En mi inmadurez, ignorancia, orgullo y terquedad no podía entenderlo. Pensaba que al tratarse de actividades para su reino todo tenía que ser en el tiempo que yo lo había determinado.

Dios sabía que me era necesario aprender que él es Soberano, que se trata de Su obra y que El no está obligado a actuar cuando mi ego así lo demande. También debía enseñarme que trabajar en Su obra se llama “servicio” por lo que mi rol era de “sierva”; es decir, aquella que sigue las instrucciones de su Señor.

En diferentes momentos me preparé para escribir este devocional, más Dios orquestaba situaciones que me impedían llevar a cabo aquello que me había propuesto.

Eclesiastés 3, nos dice que “…Todo tiene su tiempo, y todo lo que se quiere debajo del cielo tiene su hora” y continúa [Dios] todo lo hizo hermoso en Su tiempo…”.

Cuando leemos ese pasaje donde se contrastan los tiempos de nuestra vida, debemos recordar que cada uno de esos tiempos no acontecen al azar; sino que cada uno ha venido diseñado y orquestado por la mano de Aquel a Quien el tiempo no puede retener.

¿Qué cosas en tu vida, necesitan esperar en el tiempo de Dios?

Oración: Dios Eterno, Tú eres el Autor de mis días. Dame un corazón rendido para esperar en Tu tiempo y a Tu hora. Ayúdame a recordar que será hermoso en Tu tiempo. En el nombre de Jesús, amén.

Alabanza: A Su Tiempo, Maranatha – https://www.youtube.com/watch?v=VdQ66diyTDI

Isabel Andrickson para Maestras del Bien – © 2016 Derechos reservados www.maestrasdelbien.org

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