Dios resiste a los soberbios y da gracia a los humildes” (Santiago 4:6).

Tenemos por costumbre mirarnos y considerarnos contínuamente a nosotras mismas. La Biblia nos insta repetidamente a “examinarnos a nosotras mismas”. El problema está en que lo hacemos con el lente equivocado, yéndonos a los extremos y cayendo en la trampa de sobre-evaluarnos o de descalificarnos.

Al sobre-evaluarnos nos hacemos presa del orgullo, la soberbia, la arrogancia, la autosuficiencia y la vanidad. Esta posición tiende a cegarnos y hacernos sentir “superiores” a los demás. Esto es sumamente peligroso. Santiago 4:6 nos advierte que “Dios resiste a los soberbios y da gracia a los humildes”.

Por el contrario, cuando nos descalificamos, reina el complejo, la tristeza, la depresión, y la auto-conmiseración: “¡ay! pobre de mí”. Lo grave de esta posición es que a la miseria le encanta compañía, y la amargura que nos embarga empieza a echar raíces y a contaminar a otros (He 12:15).

Pero en Romanos 12:3 Pablo nos dice cual es la posición correcta… “Cordura”. El versículo 2 nos muestra cómo obtener el balance para pensar con “cordura” respecto de nosotras mismas:

  1. Rechazando algo. Los valores, principios y conceptos de este mundo.
  2. Adoptando algo. Una mente transforma Nuestra manera de pensar cambiará nuestra manera de vivir para que sea equilibrada; conforme a la voluntad de Dios.

El principio de una vida llena de cordura; esto es, emocional y espiritualmente balanceada y estable, parte de una sana comprensión del valor que nosotras tenemos para Dios. Este conocimiento viene de la meditación y reflexión en la Palabra de Dios. Al conocerlo más íntimamente mediante su Palabra, ella aumentará nuestra confianza en él; aumentando así la comprensión de nuestro valor, y erradicando los conceptos y valores equivocados que nos transmite el mundo.

Nuestra arrogancia y debilidades solo pueden ser combatidas navegando en las profundidades del poder purificador y sanador de la Palabra de Dios.

Oración: Santo Dios, ayúdame a no tener un concepto más alto de mí del que deba tener, sino a pensar con cordura. Que el estudio de Tu Palabra transforme mi mente y me de la comprensión que necesito. Por Jesús, amén.

Alabanza: A Tus Pies, MSan Marcos/CD’Clario – https://www.youtube.com/watch?v=9HZzqLciB3c

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