“Cuando pases por las aguas, yo estaré contigo; y si por los ríos, no te anegarán. Cuando pases por el fuego, no te quemarás, ni la llama arderá en tí” (Isaías 43:2).

El versículo anterior de la semana pasada, nos alentó al recordarnos que Dios nos ha comprado y somos suyos. Es una promesa para el presente. Este segundo mira al futuro y lo hace mediante tres grandes promesas, que están establecidas sobre una afirmación de Dios: “Yo estaré contigo”.

Lo hará en los grandes peligros que tengamos que afrontar. Las aguas cerraban el paso a Israel, mientras se acercaban los enemigos (Ex 14:21). Sin esperanza humana alguna, ninguno de ellos podía superar aquel obstáculo, per Dios sí. La vara de Su poder se manifestará abriendo paso a través del lugar donde antes había aguas imposibles de atravesar. Así en las grandes dificultades, cuando humanamente hablando no haya ninguna posibilidad para superarla, la promesa divina se hará realidad porque el promete: “Yo estaré contigo”. Él abrirá camino en medio de la gran prueba por la que estés pasando. Las aguas no podrán impedir que perezcas en el conflicto, porque el Señor estará contigo. La angustia puede ser grande, pero él estará a tu lado en ella. Las aguas se abrirán como muros a tu lado y pasarás por el profundo abismo de la angustia, llevado por la mano del Señor. Escucha Su promesa: “Con él estaré Yo en la angustia” (Sal 91:15).

Acaso sea tan solo un río el que debas cruzar, para alcanzar el regalo de la gracia. Un pequeño Jordán te puede estar separando de la tierra prometida. Es posible que te parezca que el río es hondo, la corriente intensa que puede arrastrarte, pero Su promesa es cierta: “no te anegarán”. La fe flaquea, pero entras en el río de la duda y notas que el fondo es firme. Las aguas sólo están fuera, podrás acaso sentir el frío de ellas, per tu avanzarás a través de ellas. Poco a poco, lograrás llegar a la orilla de las bendiciones para gozar del regalo divino que la gracia ha preparado para ti. No dudes si tienes que cruzar hoy ese río de las flaquezas y las debilidades. Hazlo con seguridad porque el Señor te dice: “Yo estaré contigo”.

Tal vez el furor de un fuego de aflicción, encendido siete veces por el enemigo de la fe, trate de atemorizarte en el camino del compromiso, como ocurría con los tres compañeros de Daniel. Pero ese fuego de la prueba o de la persecución sólo aniquilará a quienes lo encendieron. En la compañía del Señor pasearás en medio de las llamas. Ni una sola de ellas arderá en ti. Como el apóstol, rodeado de enemigos y abandonado por todos, podrás decir: “Todos me desampararon… pero el Señor estuvo a mi lado y me dio fuerzas… así fui librado de la boca del león” (2 Tim 4:16-17). Será esto también cierto en ti, porque la promesa del versículo es firme y segura, en ella Dios te dice: “Yo estaré contigo”.

¡Qué bendición tan grande! Nada podrá impedirme sentir la compañía de Aquel que la ha prometido.

Oración: Gracias Padre porque no importa como sea el obstáculo a superar, cual la debilidad de mi fe, o cuán grande el fuego de la prueba. Puedo descansar confiando y avanzar con seguridad porque Tu me has prometido: “Yo estaré contigo”. En el nombre de Jesús. Amén.

Alabanza: Todo En Mí, MMuñozhttps://www.youtube.com/watch?v=K-y-vV1xtMk

Samuel Perez Millos, Ministerio Aliento – Derechos Reservados © 2016  –www.Maestrasdelbien.org