Luego entra y enciérrate junto a tus hijos. Ve llenando todas las vasijas y poniendo aparte las que estén llenas. Se fue la mujer y se encerró con sus hijos.  Ellos le traían las vasijas y ella echaba del aceite.  (1 Reyes 4:4-5)

Esta viuda recibió instrucciones de recoger cuantas vasijas vacías pudiese. El poco aceite que tenía y había puesto en manos del Profeta Eliseo, se multiplicó milagrosamente mientras ella vertía poco a poco en cada vasija. Interesante es ver como el profeta instruye a la mujer a que ponga a sus hijos a participar del proceso.  Era algo privado: solamente entre ella y sus hijos.

Las madres (también los padres), siempre queremos darle lo mejor a nuestros hijos. Con la mejor intención del mundo quisiéramos que “tengan lo que no tuvimos nosotras”.  Erróneamente, los acomodamos de forma tal, que les hacemos inútiles y dependientes.  Al no enseñarles a hacer consciencia del esfuerzo que hay que realizar para obtener lo que les damos, les hacemos indolentes y descuidados.

Esta señora pasaba por una fuerte crisis familiar debido a la muerte del principal proveedor de la familia.  Habiendo yo pasado por una situación semejante años atrás puedo perfectamente comprender cómo se sufre en una situación similar.  Nunca olvido el sentido de impotencia que me inundaba cuando quería darles a mis hijos cosas que no podía.  En momentos como estos, es cuando en lugar de tratar de “proteger” a nuestros hijos del dolor,  aislándolos de la situación, debemos hacerles conscientes de que también son parte importante en la familia y tienen un granito de arena que aportar.

Enseñemos a nuestros hijos a ahorrar, a manejar de forma adecuada los recursos que tenemos, sobre todo en momentos de escasez.  Seamos Maestras del Bien  no dejando de “dar gracias a Dios en todo” (Efe 5:20).  Démosle a nuestros hijos la seguridad de que, aunque la situación no es la deseada, entre todos y con la ayuda del Señor saldremos hacia adelante, pero cada uno tenemos responsabilidades que cumplir. Démosle participación en el manejo y solución de la crisis y no pretendamos ocultarles la realidad. Preparémoslos para que en un futuro tengan sus propias armas de defensa cuando se enfrenten con situaciones parecidas.

Oración: Padre danos de Tu entendimiento y gracia para guiar a nuestros hijos de la forma correcta. Gracias por siempre estar con nosotras y hacernos sentir Tu presencia en los peores momentos de nuestras vidas. Te presentamos a todas aquellas mujeres que han quedado viudas con la responsabilidad de sostener a sus familias.  Recuérdales, que Tu eres nuestro “Jehová Jireh”… nuestro Proveedor. En el nombre poderoso de Jesús, Amén.

Alabanza Sugerida: El Señor Es Mi Pastor, DMontero – http://www.youtube.com/watch?v=gb5wl_ZTW38

 Larissa VanHorn  para Maestras del Bien ©2016 – Derechos reservados www.maestrasdelbien.org