Y ella les respondía: No me llaméis Noemí, sino llamadme Mara; porque en grande amargura me ha puesto el Todopoderoso (Rut 1:20).

Muchas viven frustradas con su vida pensando que no tienen esperanza ni la opción de un futuro mejor. Su infortunio o pecados pasados la abaten y persiguen a tal grado que inquietan su corazón, torturan su mente, avergüenzan su vida, la hacen sentir totalmente desdichadas y que el mundo se les viene encima.

Este fue el caso de Noemí, quien ante la pérdida de su esposo y sus dos hijos prefirió llamarse Mara; que significa amargura (Rut 1:20). El dolor la cegó a tal manera que adoptó la amargura como estilo de vida y empezó a definirse por medio de ella.

Eso es justo lo que desea Satanás para que nunca superemos nuestra condición. Por eso la actitud de Noemí prevalece hoy en miles de mujeres que se definen por sus pecados, auto-condenándose a una vida miserable de la cual no encuentran salida.

La labor de Satanás es definirnos por nuestras circunstancias o pecados haciéndonos creer que no tenemos valor, que no podemos cambiar y que no tenemos esperanza. Pero nuestro amante Dios le demostró tanto a Noemí como a Rut que no tenían porqué resignarse a una vida de fracaso y desdicha, porque en él existe abundante perdón, bendición y el sol de una nuevo amanecer.  Y lo mismo nos dice a tí y a mí.

Fíjate lo que pasó: “Y las mujeres decían a Noemí: Loado sea Jehová, que hizo que no te faltase hoy pariente, cuyo nombre será celebrado en Israel; el cual será restaurador de tu alma, y sustentará tu vejez; pues tu nuera, que te ama, lo ha dado a luz; y ella es de más valor para ti que siete hijos. Y tomando Noemí el hijo, lo puso en su regazo, y fue su aya. Y le dieron nombre las vecinas, diciendo: Le ha nacido un hijo a Noemí; y lo llamaron Obed. Este es padre de Isaí, padre de David” (Rut 4:14-17).

Amada, Dios también quiere transformar tu realidad en un presente restaurado y un futuro de bendición. Tráele tu vida y entrégasela. El no te echará fuera (Jn 6:37).

Oración: Gracias Señor porque no importa nuestro pecado o circunstancias, cuando nos volvemos a Tí de todo corazón encontramos perdón, paz y esperanza. Te pido por tantas mujeres que sufren bajo el peso de una vida y autoimagen distorsionada. Ayúdalas a comprender que Eres Tú quien define nuestras vidas y que tienes poder para transformar sus circunstancias. Libéralas de la frustración que viven. En el nombre de Jesús, amén.

Alabanza: Solo Cristo, Hillsong – https://www.youtube.com/watch?v=y3oPT_z7mlE

Violeta Guerra para Maestras del Bien – © 2016 Derechos reservados www.maestrasdelbien.org

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