“Alma mía, en Dios solamente reposa, porque de él es mi esperanza… no resbalaré” (Salmo 62:5-6).

La segunda estrofa del Salmo es íntima y personal. El salmista deja de ver al entorno para verse a sí mismo. Estuvo pensando en los problemas que le rodeaban, en los propósitos de sus enemigos, en su situación personal. Sentía que Dios no le dejaría resbalar mucho. Ahora habla con él mismo. Es una exhortación a sí mismo, habla a su alma. Solo así puede mantenerse la tranquilidad. Es notable ver el progreso de la fe. En la primera estrofa calla delante del Señor (v1), pero ahora reposa en el Señor. Sólo Él es el lugar donde se encuentra la calma necesaria en cualquier momento de la vida. Puede reposar en cualquier situación, cuando todo está tranquilo o cuando el turbión violento sacude la vida.

Es notable observar que dialoga consigo mismo. Es fácil hablar de confianza a otros, pero quien quiere ser de aliento ha de serlo primero con él mismo. El creyente más necesitado de ser exhortado es uno mismo. Quien jamás habla una palabra a su propia alma, no podrá hacerlo bien a otros. Puede decir a su alma reposa, porque su esperanza no sólo es Dios, sino que viene de Él (v5). Dios se hace Él mismo esperanza para nosotros. El apóstol Pablo lo afirma: “Cristo es en nosotros esperanza” (Col 1:27). Hemos de mirar solamente a Dios en toda circunstancia, pero esa decisión es el resultado del ejercicio de la oración y de la fe. Mucho depende de cómo sea nuestro día. ¿Tenemos algún tiempo apartado durante el cual Dios pueda, allí en silencio, revelarse a nuestra alma?

El progreso de la fe es evidente. Al principio decía que porque Dios es su roca y su refugio, “no resbalaré mucho” (v2), pero ahora aumentó su confianza y dice: “no resbalaré” (v6). Si Él es mi refugio, ¿quién podrá derrotarme? Si Él es mi roca ¿qué tormenta podrá sacudirme? Si es mi salvación ¿qué mal podrá afectarme? Si es mi gloria ¿qué calumnia podrá inquietarme? Esta experiencia de fe no es ocasional, sino que se manifiesta “en todo tiempo” (v8). Es fácil tener fe cuando todo sonríe, pero es muy difícil cuando las pruebas sacuden nuestras vidas, la debilidad se manifiesta en nosotros y las lágrimas son nuestro pan de cada día.

La fe es un deber permanente. Jamás la confianza en Dios está fuera de razón. Es necesario que este día busque a Dios desde la dimensión de la fe. Es posible que sea hermosa mi vida, que la enfermedad no me aflija, que la familia disfrute de bien, y es ahí cuando mi alma debe entender que todo eso proviene de Dios, aceptándolo por fe. Tal vez el mar de aflicción esté procurando anegarme, que la angustia me acompañe, pero, también eso debo aceptarlo desde la fe. Miro a Dios, sé que Su amor me alienta, Su mano me sostiene, por tanto no solamente confío, sino que reposo en Él.

Oración: Alma mía, ¿qué harás además de confiar y reposar? “Derramarte delante de Él”. Padre, mi oración no es sólo para pedir, sino para darte gracias. El resultado será que Tu paz, que sobrepasa todo entendimiento, guardará mi corazón y mi pensamiento en Cristo Jesús (Fil 4:6-7). Gracias, porque esa es la mejor respuesta a mi oración. Que hoy repose solamente en Tí, porque solamente de Tí viene mi esperanza. Amén.

Alabanza: Mi Fortaleza, Hillsong – https://www.youtube.com/watch?v=DT2lsK32H2k

Samuel Perez Millos, Ministerio Aliento – Derechos Reservados © 2016  –www.Maestrasdelbien.org