“…No lo digo porque tenga escasez, pues he aprendido a contentarme, cualquiera que sea mi situación” (Filipenses 4:1).

Existe una frase que reza que si no estás contento con lo que tienes ahora, tampoco lo estarás cuando tengas aquello que hoy estás anhelando. ¡Cuánta verdad encierra esa frase! Pues la falta de contentamiento y gratitud no depende de mis circunstancias sino de una condición de nuestro corazón.

Aunque en este pasaje el apóstol Pablo se refiere a contentamiento respecto de cosas materiales; podemos aplicar el principio que encierra a cualquier otra área de nuestra vida. De forma particular, nosotras las mujeres, que con frecuencia estamos expresando quejas y lamentándonos de nuestra situación, siendo comparadas con una gotera contínua en día de lluvia (Proverbios 27:15).

Junto a esto viene el “mirar el pasto del vecino” que siempre luce más verde. Esto en realidad, se trata de orgullo -creernos que merecemos más de lo que tenemos- y de envidia, al codiciar lo material que otras tienen. Tratamos de llenar ese vacío en nuestro corazón; nos endeudamos, nos envolvemos en relaciones pecaminosas o vamos de una cirugía plástica a la otra.

Según este versículo, el contentamiento no es la respuesta natural de nuestro corazón. Debemos busarlo, aprenderlo, cultivarlo y desarrollarlo.

Oración: Señor perdona nuestra falta de contentamiento. Danos la gracia de buscarte siempre y ver tus bendiciones en todo cuanto sucede. Sobre todo, sácianos de Tí. En el number de Jesús te lo pedimos, amen.

Alabanza: Cantaré de Tu Amor, DMontero – https://www.youtube.com/watch?v=W3qGGTO16Dg

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