“No entres por la vereda de los impíos, ni vayas por el camino de los malos.  Déjala, no pases por ella; apártate de ella, pasa”  (Proverbios 4:14-15).

Una de las trampas más sutiles con que Satanás intenta engañar a muchas mujeres desprevenidas es haciéndoles creer que ellas pueden estar lo suficientemente cerca del pecado sin caer en él.

Satanás susurra al oído que estar cerca del pecado, no es pecar. Les hace creer que son lo suficientemente fuertes como para resistir todo tipo de tentación, y si no, que Dios estará con ellas para librarlas y que sus pies no sufran tropiezo. Pero mentiroso al fin, él sólo viene a hurtar, matar y destruir; tres acciones negativas cuyas consecuencias te marcarán para siempre (Jn 10:10).

Nadie puede tocar el lodo sin ensuciarse las manos. Salomón nos advierte en Proverbios 6:27, que “nadie puede tomar fuego en su seno sin que sus vestidos ardan”. Así ningún creyente puede vivir cerca de personas de hábitos pecaminosos, sin que con el tiempo se le pegue o algo le suceda. No se puede convivir con personas inmorales sin participar de sus inmoralidades, o entre borrachas sin ser tentada a probar bebidas embriagantes, o coquetear con hombres sin quedar atrapada entre sus redes. Es solo cuestión de tiempo.

Proverbios 4:14-15 nos amonesta sobre estos caminos peligrosos que han tomado algunas, y nos da una nota de alerta a nuestras conciencias.  Hay que evitar todo aquello que no es bueno y saludable. Tenemos que huir de todo aquello que sea malo, de moral dudosa o que tenga apariencia de pecado. Si no quieres pecar contra Dios debes evitar todo camino que pueda conducirte por la ruta del pecado, porque de lo contrario, nunca podrás ser victoriosa sobre él.

En 1Tesalonicenses 5:22 Pablo nos exhorta “Absteneos de toda forma de mal”. Todos los siervos que fueron victoriosos sobre el pecado, no sólo huyeron de él, sino aun de todo aquello que podría conducirlos al mismo, como José en Génesis 39:10 frente a las insinuaciones de la mujer de Potifar que lo hostigaba y acosaba cada día, y dice la Biblia que “José no la escuchaba y evitaba estar solo con ella”, ése era un hombre íntegro, sabio y que evitó el camino de los malos.

Si queremos gozar de las bendiciones de Dios, debemos evitar no sólo el pecado, sino aún el andar con cojos, porque si no como dice el refrán, tarde que temprano cojearás del mismo pie.

Oración: Padre Santo, dame oídos para oir y voluntad para llevarme del buen consejo. Ayúdame a evitar todo camino extraño y dudoso, y a no entrar por la senda de los pecadores. Por Jesús, Amén.

Alabanza: Te Necesito, LGoodman – http://www.youtube.com/watch?v=jyF2KNI4AfQ

Carmen García de Corniel para Maestras del Bien ©2016 – Derechos reservados www.maestrasdelbien.org