“Hay muchas habitaciones en la casa de mi Padre.” (Juan 14:2 NTV)

Lo primero que hizo Dios dentro de su creación fue asignarle un hogar a Adán (Gn 2:8). Lo segundo fue, imponerle una responsabilidad dentro de ese hogar (Gn 2:15). Pero eso no fue todo, Dios también le dictó reglas y le trazó límites. Él le dijo: “de todo árbol del huerto podrás comer; mas del árbol de la ciencia del bien y del mal no comerás; porque el día que de él comieres, ciertamente morirás” (Gn 2:16-17).

Aunque el huerto era el hogar de Adán era propiedad de Dios. Como tal, Dios tenía el derecho de imponerle reglas y Adán debía obedecerlas para evitar ser disciplinado (Gn 2:17). Así también en la esfera de la vida nueva que el Señor nos da, Dios ha impuesto reglas y límites las cuales debemos obedecer a fin de evitar la vara de la corrección.

Respetar, obedecer y honrar el mandamiento de los padres, está en el centro de la voluntad de Dios. Su mandamiento es: “Honra a tu padre y a tu madre.” (Éx 20:12).  Honrar a los padres es obedecerles con la actitud correcta; con respeto, sumisión y cortesía.

Pero además, es cuidar su propiedad y respetar su voluntad. Por eso cuando ellos nos mandan a arreglar nuestra habitación, debemos hacerlo de buen ánimo y conforme a sus reglas. Hacerlo nos evitará ser disciplinadas, a la vez que nos recordará la bondad y bendición de permitirnos vivir bajo su techo, en su jardín.

Oración: Padre gracias porque aquí como en la eternidad tengo una habitación en Tu casa. Gracias por ese hermoso jardín donde disfruto de Tu presencia. Ayúdame a mantener mi vida y corazón en orden, así como la habitación en la casa de mis padres. Mi deseo es honrarlos siempre y que tanto Tú como ellos se puedan pasear con libertad y agrado en mi habitación. En el nombre de Jesús, amén.

Alabanza: El Jardín, JARomero – https://www.youtube.com/watch?v=V8P6FfDOXic

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