“Y diciendo: Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado”. (Mateo 3:2)

Los profetas no siempre contemplaron los eventos futuros desde una perspectiva cronológica.

Juan el Bautista veía la venida del reino de Dios como un evento que sería inaugurado con el nacimiento del Mesías, y que traería inmediatamente la bendición final de los justos y el castigo de los injustos.

El Mesías vino, fue bautizado por el mismo Juan y nada de eso sucedió. Por el contrario unos meses más tarde Juan fue encarcelado por el rey Herodes Eso no tiene sentido, pensaría Juan ¿Porque los injustos siguen teniendo dominio sobre los justos? ¿Cómo es esto posible en el reino de Dios?

Juan el Bautista estaba lleno de dudas y de confusión. La prisión era el último lugar donde esperaba estar a la llegada del reino de Dios. Juan no dudaba de las promesas de Dios, pero estaba confundido.

¡¡Cuántos creyentes no pasan a diario por situaciones similares a la de Juan el Bautista!! Cuando vienen las aflicciones por causa del evangelio o cuando tenemos que afrontar las dificultades de un mundo caído e imperfecto… entonces viene la duda y la confusión.

Cristo dijo: “Bienaventurado es el que no halle tropiezo en mí.”

Oración: Padre permite que Te reconozcamos en nuestro medio a pesar de las circunstancias. En el nombre de Jesús, amén.

Alabanza: Prefiero A Cristo, JARomero – https://www.youtube.com/watch?v=81g6OZfD9BY

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