“Todo lo hizo hermoso en su tiempo; y ha puesto eternidad en el corazón de ellos, sin que alcance el hombre a entender la obra que ha hecho Dios desde el principio hasta el fin.” (Eclesiastés 3:11)

Mi amiga preparaba un pastel para agradar a un buen amigo el día de su cumpleaños. Terminó la mezcla y la colocó en el horno. Sin embargo se impacientó y sacó el pastel antes de tiempo.

Por fuera el pastel se veía delicioso y apetecible, pero por dentro estaba aún crudo. Su emoción por tener un detalle con su amigo y hacerlo sentir especial, la llevó a apresurarse echandolo a perder.

Al igual que esta joven, muchas de nosotras olvidamos que todo tiene su tiempo y echamos a perder nuestra vida al apresurarnos y no esperar en el tiempo adecuado de Dios.

Tal como sucede con un pastel, la mujer cristiana debe pasar por procesos en su vida hasta llegar a ser la obra que Él quiere que ella sea. Esto requiere paciencia, espera, entrega, la muerte al yo, y creer a pesar de que no lo veamos, que él está obrando y elaborando un plan perfecto y deleitoso para nuestra vida.

Puede que en este momento al igual que el pastel, tú estés dentro del horno de la impaciencia, con situaciones desfavorables y con muchas vicisitudes. Pero recuerda, que en el tiempo de Dios podrás salir victoriosa, con una vida renovada, y apetecible a los ojos de los demás.

Te animo hoy a ser paciente y no apresurarte. Hay un tiempo para todo.

Oración: Señor, ayúdame a esperar en el tiempo perfecto de Tu voluntad. Gracias porque puedo confiar plenamente en Tí. En el nombre de Jesús, amén.

Alabanza: A Su Tiempo, Maranatha – https://www.youtube.com/watch?v=EA_rjltyuIY

Melissa Matos para Maestras del Bien ©2016 – Derechos reservados www.maestrasdelbien.org

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