“Mas el que fue sembrado en buena tierra, este es el que oye y entiende la palabra, y da fruto; y produce a ciento, a sesenta, y a treinta por uno.” (Mateo 13:23)

En la parábola del sembrador se nos presentan diferentes tipos de terrenos que simbolizan diferentes tipos de corazones o personas, y su reacción al ser expuestas al evangelio de salvación.

De las 4 descripciones, tres de ellas no retuvieron la Palabra y por ende no dieron frutos espirituales. La realidad es que no dieron fruto puesto que no hubo una conversión real en ellas que le permitiera dar fruto. Estaban espiritualmente muertas.

Aunque dos de ellas tuvieron algun tipo de reacción inicial, fue de muy corta duración puesto que no se produjo el nuevo nacimiento que cambia y transforma a las personas. Uno tenía el corazón endurecido por la incredulidad, otro tuvo una reacción emocional que pronto se esfumó, y el otro fue atraído circunstancial y convenientemente hasta que afectó sus intereses. Pero hubo una persona en la cual el evangelio cayó en la buena tierra de su corazón y este sí dio fruto.

La Escritura presupone que el corazón que tiene a Cristo se evidencia por los frutos que produce. Ella nos asegura que en toda buena tierra donde caiga el evangelio, indudablemente dará buenos frutos. En unos producirá a ciento, en otros a sesenta, y en otros a treinta por uno. Pero la verdad es que no hay creyente verdadero que se quede sin producir y dar buen fruto en alguna capacidad. O’sea, no puede un corazón que tiene a Cristo permanecer estéril. ¡Porque todo buen árbol da buenos frutos! (Mt 7:17-19)

Amadas, este pasaje es una nota de alerta a quienes a pesar de tener años en las bancas del evangelio son inconstantes y no producen fruto en alguna capacidad. No querrás confundir buenos deseos con los frutos apacibles de la justicia de Cristo. Si este es tu caso, te invito a revisar tu vida y entregarle tu Corazon a Jesús, para que mediante el nuevo nacimiento se evidencien los buenos frutos de tu conversión. No querrás descuidar una salvación tan grande y pasar la eternidad en el infierno.

Oración: Padre, no en vano dice Tu Palabra que por “sus frutos los conoceréis”. Permite que pueda tomar la Escritura en serio y revisar mi vida para ver si estoy dando fruto y del tipo que estoy produciendo. Tu Espíritu me ayude a dar frutos evidenciables que glorifiquen Tu Santo nombre. En el nombre de Jesús, amén.

Alabanza: Cantaré de Tu Amor, Forgiven – https://www.youtube.com/watch?v=VjrdBdA9nBc

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