Y él mismo constituyó a unos, apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelistas; a otros, pastores y maestros, a fin de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo,.. (Efesios 4:11-12)

La edificación mútua solo puede llevarse a cabo en el pueblo de Dios, en el contexto de la iglesia.

El momento de nuestra salvación somos selladas con el Espíritu Santo. El mismo que luego nos equipa con dones para el servicio en la obra de Dios.

El propósito de los dones es ministrárselo a otras y así contribuir a la edificación del cuerpo de Cristo. Pablo le señala a Tito el deber que las mujeres tienen unas con otras a fin de edificar vidas, matrimonios, hogares y una iglesia sana.

En la base del desarrollo espiritual, el fortalecimiento moral y sana la madurez de sus miembros está el acercamiento y dedicación intencional hacia cada miembro en particular de la iglesia.

En Tito 2:3-5 Pablo describe clara y específicamente los deberes y funciones de las mujeres de la congregación hacia otras mujeres, señalando que deben ser Maestras del Bien. Allí él enumera la conducta que deben observar y las áreas en término de enseñanza que deben cubrir, a fin de formar como mujeres piadosas a las más jóvenes en sus diferentes etapas y facetas de la vida.

Cada mujer es una Maestras del Bien en potencia, y un don provisto por el Espíritu a la iglesia local. Aprendamos de las más maduras y cumplamos nuestra tarea con ánimo pronto, amor y responsabilidad.

Oración: Señor gracias por recomendarnos la responsabilidad moral y espiritual de las más jóvenes en la iglesia. Ayúdame a reconocer la importancia de mi función en la congregación a y realizarla. Ayúdame a no vacilar en su cumplimiento para que Tu nombre no sea blasfemado. En el nombre de Jesús, Amén.

Alabanza: Viviré Para Tu Gloria, Desc – https://www.youtube.com/watch?v=IPtW6OD11zA

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