“Con todo eso, si alguno quiere ser contencioso, nosotros no tenemos tal costumbre, ni las iglesias de Dios” (1 Corintios 11:16).

Al apóstol Pablo le tocó una tarea difícil… prescribir el orden y funcionamiento de la iglesia y la conducta de sus integrantes. Sus instrucciones provenían de Dios para el buen desenvolvimiento de la obra y la buena relación y conducción de los miembros entre sí.

En ocasiones sus mandamientos eran bien recibidos. En otras eran motivo de duras críticas y resistencia. Pero en otras había quienes tenían la mala costumbre de buscarle la quinta pata al gato a todo, y ser contenciosas.

Las personas contenciosas nunca están satisfechas con nada. Critican todo lo que se hace y contradicen todo lo que se dice. Son difíciles de complacer, de agradar y de enseñar. Siempre tienen un pero para todo, y con ellas nunca se gana.

Pablo no pierde su tiempo contendiendo de palabras ni las ordenanzas de Dios con personas así. El simplemente les deja saber que ni él ni las iglesias del Señor son entes de contención ni espíritus de contradicción. Dios mismo se encargará de juzgar a quienes se interpongan a sus mandatos y constituyan una piedra de tropiezo para otros.

Amada de Dios, el Señor nos ha puesto para ser de bendición (Sal 37:26b), y no detractoras de la paz. Nuestro deber es contribuir a la armonía y la edificación del Cuerpo de Cristo por medio de la oración, la obediencia a nuestros líderes, y una actitud piadosa y reverente.

¡Dejemos ya de buscarle la quinta pata al gato!

Oración: Padre perdóname si he sido de tropiezo a otros, si he causado tensión, y por ser austera y criticona. Me comprometo a seguir la paz y la armonía, y ser parte de la solución y no de los problemas de Tú iglesia. En el nombre de Jesús, amén.

Alabanza: Dame Tus Ojos, MGándara – https://www.youtube.com/watch?v=bPTn0u1GRQ0

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