“Considero que los sufrimientos del tiempo presente no son nada si los comparamos con la gloria que habremos de ver después” (Romanos 8:18).

¿Te has preguntado porque Dios permite que atravesemos tiempos difíciles? ¿Has meditado porqué un Dios Todopoderoso no nos libra del mal?

El Señor permite las pruebas para fortalecer nuestra fe, y para enseñarnos a confiar en él y no en las cosas perecederas de este mundo. ¿Recuerdas a Felipe y su problema para alimentar a cinco mil personas con tan solo dos panes y tres pececitos? Su fe flaqueó y le pidió a Jesús que despidiera a la gente para que fueran a sus aldeas a comprar alimentos, aunque tenía al Dios de toda provisión a su lado.

Dios utiliza también las pruebas para llamar nuestra atención a la esperanza celestial que tenemos por delante. El desconsuelo en medio de las dificultades viene cuando nuestros ojos solo alcanzan a ver lo que está ocurriendo aquí en la tierra y se nos olvida la hermosa esperanza de una vida eterna con Jesús en el cielo.

Cuando caminemos por el sendero de la adversidad:

  1. Confiemos en que Dios hará lo mejor para nosotras
  2. Tratemos de ver más allá de las circunstancias presentes
  3. Descansemos en Sus promesas, y
  4. Aprendamos en cada oportunidad lo que El desea enseñarnos

Oración: Amado Señor, gracias porque las aflicciones tienen propósitos de bendición para nosotras. Gracias porque en medio de ellas Tú moldeas y transformas nuestra vida para que se parezca cada día más a Tí. Alabado seas por siempre, amén.

Alabanza: Solo Cristo, Hillsong – https://www.youtube.com/watch?v=BOqjj93puKE

Jeanette Lithgow para Maestras del Bien – © 2016 Derechos reservados www.maestrasdelbien.org